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Saman Camilo

by • December 12, 2015 • ArtículosComments (0)1767

Camilo Samán navega en yate, pero para los negocios es avión Por Emilio Palacio

Palacio copiaEl 15 de febrero de este año, la aduana de Guayaquil denunció en la Fiscalía del Guayas que la empresa Comesa, de Camilo Samán, aparecía vinculada a un delito de defraudación aduanera, que se sanciona con cárcel de 2 a 5 años. La Fiscalía inició una pesquisa, pero después de un par de llamadas telefónicas desde el Palacio de Gobierno, todo se detuvo. El perjuicio descubierto asciende a unos 2 millones de dólares, pero todo apunta a que es sólo la punta de un iceberg que por ahora permanecerá oculto.


En febrero, el fiscal Juan Carlos Iturralde inició una indagación previa en contra de Comesa, la compañía de Camilo Samán, por delito aduanero. La investigación se suspendió al poco tiempo.

Puedes consultar los documentos que respaldan esta investigación haciendo clic en estos botones:

Documento 1

Documento 2

Documento 3

Documento 4

Documento 5

 

Los dueños de Comesa (Confecciones Metro S. A.) son Camilo Samán (presidente de la compañía, con el 53% de las acciones), Juan Samán Abud (su papá y gerente de la empresa, con el 22%) y Muntaha Salem (su mamá, con el 25%).

Hasta el 2006, la empresa se hallaba en una situación financiera insostenible, acosada por los deudores, incluyendo la estatal AGD. Filanbanco había embargado su local y oficinas. Samán apenas sobrevivía con la venta de sándwiches de chancho en el centro comercial Riocentro Sur.

Entonces, Rafael Correa ganó las elecciones presidenciales. Samán había sido su tesorero de campaña y se convirtió en Gobernador del Guayas. Abandonó el negocio de los sándwiches y puso de nuevo en marcha a Comesa, aunque tuvo el cuidado de vender sus acciones a su hermana, Rocío de Fayad, porque existe una disposición legal según la cual un funcionario público no puede tener deudas pendientes con el estado.

A comienzos del 2008, la empresa comenzó a importar textiles, acogiéndose al régimen de “importación temporal”, que consiste en llevar mercadería al Ecuador, para allí reelaborarla y luego reexportarla a un tercer país. La ventaja es que así la mercadería importada no paga los recargos previstos en la ley: 20% por arancel y 12% de IVA.

Comesa declaró que parte de esa mercadería la reexportaría al Perú. La Aduana de Guayaquil quiso asegurarse y le pidió a la Aduana del vecino país que corrobore esa información. El Perú revisó una muestra de 76 envíos. Encontraron que desde Guayaquil, Comesa había enviado 568 mil kilos de textiles, pero a Perú habían llegado sólo 310 mil kilos, y no de textiles sino de urea, recubierta con unas cuantas prendas de vestir, colocadas por encima, como para disimular.

Sólo había una explicación posible: Los textiles se quedaron en Ecuador, donde se vendieron sin pagar IVA ni aranceles.

Comesa dijo también que otra parte de la mercadería la vendió en Ecuador a las empresas Ecuacotton y Glinka, para que la reelaboren y la reexporten. Es un procedimiento permitido por la ley.

La aduana descubrió que Glinka no había reexportado mercadería, y que en realidad es una extensión de Comesa. Sus dueños son Juan Samán Abud y Muntaha Salem, padres de Camilo. Su representante legal es Nazarbo Gregorio Patiño Quinde, amigo personal de Samán y funcionario de Comesa por muchos años.

La operación debe haber sido muy beneficiosa para Comesa, porque el 2010 la empresa volvió a adquirir sus bienes inmuebles embargados. Camilo Samán dejó de ocultar que seguía siendo el verdadero dueño. La empresa se recapitalizó y modernizó sus instalaciones, con tecnología de punta y más personal; cambió totalmente por dentro, aunque por fuera sigue mostrando la misma apariencia, para no llamar la atención.

Comesa continuó importando textiles y reexportando urea al menos hasta junio del 2011. Para entonces la Aduana estaba haciendo ya demasiadas preguntas. Un poco más tarde, la empresa cambió de línea y se dedicó a otras operaciones.

El 5 de febrero del 2015, el Director Distrital de la Aduana en Guayaquil, economista Jorge Luis Rosales, concurrió a la Fiscalía del Guayas a denunciar el ilícito. Comesa no sólo debía pagar los tribunos que nunca canceló, sino que se debía iniciar una investigación penal por el delito de defraudación aduanera, que se sanciona con prisión de 2 a 5 años y multa de hasta diez veces el valor de los tributos que se pretendió evadir.

Rosales no menciona el monto total del fraude, pero por los números que expone en su informe, se deduce que podría alcanzar, sólo en las operaciones investigadas, algo más de 2 millones de dólares.

El fiscal Juan Carlos Iturralde inició una investigación previa contra Comesa. Pero una fuente de la Fiscalía nos contó que casi enseguida se recibieron algunas llamadas telefónicas, algunas de Vinicio Alvarado, y allí quedó todo. La indagación está suspendida, la denuncia de la Aduana reposa en algún cajón olvidado, y por un tiempo al menos no sabremos con cuánto se estafó al fisco.

Camilos Samán mientras tanto pasea tranquilo en su yate, despertando la envidia de los pelucones del Yacht Club de Salinas.

Fuente

https://www.emiliopalacio.com/11-dic-2015.-camilo-sam-n-navega-en-yate–pero-para-los-negocios-es-avi-n.html

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