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Cuento

by • July 13, 2015 • ArtículosComments (1)1902

Un cuento de horror Por Emilio Palacio

Había una vez un hombre muy querido de su pueblo porque era justo, pero que, necesitado de dinero, le alquiló una habitación de su vivienda a un completo desconocido. 

Palacio copiaEl inquilino parecía tan sincero que el hombre no imaginó que su familia correría peligro, y más bien supuso que así acabaría con la mala racha que amenazaba el presupuesto de su hogar.

Una noche, el buen hombre despertó sobresaltado por gritos de terror. Encontró que el inquilino, transformado en una fiera, vejaba a su esposa delante de sus hijos. Le pidió que se detenga, le propuso dialogar, pero fue inútil. El inquilino enloquecido le dio un par de bofetadas a la mujer y luego sacó un arma para apuntar a los niños. 

Nuestro hombre se disponía a salvar a su familia, expulsando al enajenado, cuando escuchó una voz que le decía: 

“Espera, firmaste un contrato de alquiler que todavía no se vence y debes honrar tu palabra. Si cometiste un error, asume las consecuencias. Además, si lo detienes ahora, como todavía no ha matado a nadie, es probable que la justicia lo deje en libertad, y regresará. ¿No te conviene acaso que primero derrame sangre, para que el juez se convenza de que es un criminal?” 

El año 2006, el pueblo firmó un contrato con Rafael Correa para convertirlo en presidente de la república. Correa rompió ese contrato desde el día que asumió el poder. Pisoteó la constitución (la anterior y la actual). Asumió todos los poderes. Acabó con la libertad de expresión. Persiguió a sus opositores y a las minorías; ordenó que los torturen y encarcelen (algunos murieron asesinados). Asaltó los dineros públicos. Destrozó así la democracia y la reemplazó por una dictadura maquillada de procesos electorales amañados.  

El contrato que el pueblo firmó el 2006 se ha roto, no tiene vigencia. Tenemos derecho a pedirle a Correa que renuncie. No necesitamos para eso un golpe de estado. La resistencia pacífica del pueblo podría conseguirlo si TODAS las fuerzas políticas y sociales se uniesen en un solo frente. 

Pero muchos se oponen. Creen que debemos esperar dos años más para deshacernos del peligroso inquilino que ocupa ilegalmente el Palacio de Carondelet. 

El año 2014, Correa -viendo que su dictadura tambaleaba- apuntó con un arma a la estabilidad financiera y monetaria. Cada día hala el gatillo unos milímetros más. Nadie duda de que hundirá la dolarización y los depósitos se quedarán sin respaldo. No sabemos cuándo, pero sabemos que ocurrirá. Deberíamos detenerlo, pero muchos se oponen. Creen que debemos esperar dos años más, para que Correa asuma el costo político de la quiebra económica que se avecina. 

Quieren que primero se derramen sangre y lágrimas. 

Las voces que piden que Correa se quede hasta el 2017 son tan influyentes que no esperamos convencerlas enseguida. Les proponemos entonces un trato. ¿No lo quieren sacar a Correa? Muy bien. Pero concédannos al menos que deberíamos arrebatarle el arma con que apunta a la dolarización, a la estabilidad financiera y a la supervivencia de la democracia. 

Unámonos todos, sin exclusiones ni egoísmos, para movilizar al pueblo por un programa mínimo de salvación que podría incluir: 1) Que se suspenda el dinero electrónico. 2) Que el gobierno pague la deuda del IESS. 3) Que se derogue la Ley Mordaza. 4) Que le devuelvan su fondo de jubilación a los maestros. 5) Que se retiren de manera definitiva los nuevos impuestos a la herencia y a la plusvalía inmobiliaria. 

¡Basta de “unidades” excluyentes, que dividen! ¡No más convocatorias a protestar por separado, porque debilitan! Que se reúnan Nebot, Lasso, Lourdes Tibán, Gutiérrez, Mesias Tatamuez, Luis Villacís, Rodas y otros, para definir el programa mínimo, y convocar JUNTOS a la lucha. 

Que cada grupo promueva sus propias candidaturas, mientras tanto, si lo desea. No necesitamos todavía un frente electoral. Eso puede esperar. Lo que necesitamos ahora, con urgencia, es la unidad en las calles, para impedir que la dictadura hale el gatillo.

happy wheels

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One Response to Un cuento de horror Por Emilio Palacio

  1. Jose Herrera Saldana says:

    Excelente articulo Sr. Palacios lo que ud. nos hace ver en su escrito es muy acertado, muchos Ecuatorianos pensamos igual que ud. el primer mandatario nos gobierna ilegitimamente.

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