MENU
Chapas mayores

by • September 1, 2015 • ArtículosComments (0)2064

La policía descabezada, por un capricho de Correa Por Emilio Palacio

Patricio Pazmiño Castillo, Juan Carlos Barragán Tapia y Diego Mejía Valencia. La dictadura debía designar a uno de los tres como Comandante General de Policía, pero no lo ha hecho desde hace dos meses por cálculo político.
Palacio copia“En cuestión de minutos, tres personas baleadas”.
“Dos asesinatos en una hora”.
“21.000 detenidos en los primeros siete meses del 2015”.
“Las Peñas se organiza contra la delincuencia”.
“Un barrio amedrentado por la delincuencia”.
Todos estos titulares de prensa, escogidos al azar, parecerían revelar que el crimen se halla nuevamente en ascenso en Ecuador. Es difícil saberlo con exactitud, puesto que las autoridades no ofrecen suficiente información. Pero la “percepción” de los ciudadanos es que las noticias no son buenas: demasiados robos, demasiados asesinatos. Lo que más inquieta es que la Policía Nacional no tiene desde hace dos meses un Comandante General titular; y con una institución descabezada es muy difícil enfrentar a los delincuentes.

La crisis actual de la cúpula policial comenzó el 2 de julio pasado. Esa noche, una multitud se acercó al Palacio de Gobierno e intentó romper el cerco policial al grito de “Fuera Correa, fuera”. Los uniformados sólo lanzaron unas cuantas bombas lacrimógenas. Enojadísimo, Correa le reclamó al Comandante General, Fausto Tamayo, por qué su gente no reprimía con más energía. Tamayo le contestó que no querían provocar a los manifestantes, para evitar algo peor.

Fue suficiente. Al día siguiente, el ministro del Interior José Serrano anunció por Twitter que Tamayo abandonaba “voluntariamente” la institución. Dijo que varios oficiales habrían estado cobrando dinero para arreglar los pases de los policías de una ciudad a otra de acuerdo a las preferencias del interesado. Serrano no acusó directamente a Tamayo, pero echó una sombra sobre su prestigio profesional.

Según las leyes y reglamentos, el presidente debió escoger entonces el reemplazo entre los tres oficiales que vienen a continuación en la línea de mando.

El primero es el general Patricio Pazmiño Castillo. Con una carrera exitosa, una imagen de hombre honesto e hijo de un prestigioso oficial, era el candidato idóneo. El problema es que no es correísta. Durante todos estos años se ha sometido, como casi todos los oficiales, a los designios del régimen, pero no por convicción política sino por disciplina y algo de conveniencia.

Luego viene el general Juan Carlos Barragán Tapia, que consolidó un bien ganado prestigio profesional al frente de la Dirección Nacional Antinarcóticos. Pero tampoco es correísta.

Eso nos lleva al general Diego Mejía Valencia, Subsecretario de Policía en el Ministerio del Interior, muy cercano a Serrano y amigo personal de Correa. Sería el candidato ideal del régimen. Pero si lo designan, la tropa se preguntará por qué dejaron de lado a dos excelentes oficiales para escoger al tercero en la lista, un hombre que además arrastra desde hace años muy mala fama.

La solución fue encargarle de manera provisional la Comandancia General a Pazmiño y la Jefatura del Estado Mayor a Barragán, poniéndolos así en una especie de cuerda floja, sin independencia para desarrollar su propio estilo en la institución, y bajo la amenaza de que al menor gesto de rebeldía serán dados de baja.

Mejía Valencia, que sabe todo esto, aguarda su oportunidad.

Las investigaciones de corrupción contra Tamayo tampoco han avanzado estos dos meses. Los rumores son que si se destapa la olla, el mal olor conducirá directamente al Ministerio del Interior, así que todos se toman el asunto con calma, mucha calma.

happy wheels

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>