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Ambato Militares

by • June 19, 2015 • ArtículosComments (4)1772

¿Y después del 25 de junio, qué hacemos? Por Emilio Palacio

Ambato, 18 de junio. Decenas de soldados se tomaron la provincia de Tungurahua con motivo de la visita del dictador Rafael Correa. El Lobo Feroz sólo se disfrazó de Abuelita. Tan pronto culmine la visita del papa, volverá a atacar.

El Lobo Feroz se disfrazó de Abuelita, pero nunca podrá convertirse en Caperucita Roja. Después de la visita del papa, la dictadura seguirá aullando, mordiendo y destrozando, si se lo permitimos. La única manera de evitarlo será con la unidad de acción. La unidad electoral es más difícil, puede esperar. Hoy en día, lo urgente y lo importante es la unidad en las calles, para levantar juntos, a una sola voz, cuatro o cinco demandas mínimas pero fundamentales. 

Palacio copiaLA INMENSA MAYORÍA DE DIRIGENTES DE LA OPOSICIÓN ANUNCIA QUE LAS PROTESTAS CONTINUARÁN EN LAS CALLES DE ECUADOR, a pesar incluso de la visita del papa, hasta que el régimen rectifique. Aclaran todos, desde la derecha hasta la izquierda (porque en esto no tienen discrepancias), que no están por sacar a Rafael Correa del poder sino por cambios sustanciales en la política del régimen.

Confieso, por mi parte, que no me convence esta sugerencia de que nos resignemos a soportar una dictadura -tan ignominiosa- dos años más, con el riesgo de que se derrumbe la dolarización, se produzca un quiebre económico y financiero de incalculables proporciones y preparen un fraude escandaloso para perpetuarse en el poder. Pero no tiene sentido discutir sobre estrategia política cuando no hay posibilidades reales de llegar a un acuerdo: Lo importante ahora es aprovechar la buena predisposición de casi todas las tendencias para seguir adelante, consiguiendo así sea pequeños triunfos, victorias parciales, que le paren la mano a la dictadura.

Para imponerle a Correa una rectificación importante, sustancial, y no un maquillaje hipócrita, sin embargo, todos los dirigentes políticos deberían reconocer que se requieren dos decisiones inmediatas al menos:

Primera decisión: Más unidad que nunca

Después del 25 de junio, cuando se realice la marcha que convoca el alcalde de Guayaquil, las luchas ya no deberían continuar por separado. Tendríamos que unirlas todas bajo un solo paraguas, en un Frente de Unidad que abra sus puertas a todas los grupos políticos y sociales y que convoque a una sola jornada de protestas unitarias en todo el país.

Este Frente de Unidad, debe quedar muy claro, no tendríamos que mezclarlo con candidaturas o propuestas electorales. Cada organización mantendrá su derecho a promover sus propias figuras, si lo desea. La unidad ahora es para la acción, para pelear juntos en las calles, cada uno con su propia bandera.

El principal obstáculo para esta unidad, hasta ahora, fue que cada grupo quería o necesitaba demostrar su propia fuerza. Después del 25, ese obstáculo ya no existirá. Faltará solamente el alcalde Mauricio Rodas, que todavía no convoca, pero podría hacer su propia manifestación, si lo desea, para luego incorporarse él también al frente unitario de todos los sectores.

Otro inconveniente es que hay organizaciones (sobre todo en la izquierda, pero también en la derecha) que han convertido las discrepancias ideológicas en un motivo de guerra, y que con toda seguridad repudiarán un llamado a luchar juntos. Pero no hay que confundir la postura de los dirigentes con la actitud de sus bases. Por abajo, no hay ecuatoriano honesto y democrático que no comprenda que es el momento de unirnos. Aun si esos dirigentes sectarios rechazasen la unidad, sus bases se sentirán atraídas y participarán espontáneamente de las acciones que convoque un frente unido, abierto a todas las tendencias. El objetivo se habrá conseguido, a pesar del sectarismo de unos pocos. 


En cambio, si se le cierra la puerta a alguno, o no se lo invita de manera expresa (como ya se ha hecho en algunos intentos de acercamiento anteriores), se agravará la división y se profundizarán las discrepancias.

Segunda decisión: Una lista inicial de demandas mínimas 

La lista de “rectificaciones” que se requeriría de esta dictadura para acabar con la zozobra de los ciudadanos es tan larga que, para imponerla, habría en realidad que acabar con la dictadura. Pero como por ahora esa no es la intención de los dirigentes políticos, entonces estamos obligados a escoger una lista inicial común.

La lucha continuará, por ahora, hasta que el gobierno incorpore la lista mínima sin trampas ni ambigüedades.

Esas demandas iniciales podrían ser, quizás:

– Que se archiven, de manera definitiva, todos los proyectos de nuevos impuestos.

– Defender al pueblo de Galápagos.

– Parar el plan de la Secom de llevar a la quiebra financiera a los medios de comunicación independientes.

– Rescatar el fondo de cesantías del magisterio.

– Levantar las salvaguardias.

Pero la lista definitiva la deberían aprobar las fuerzas sociales y políticas que participen del frente unitario, para que todas sientan que sus intereses han sido tomados en cuenta.

Que convoque un grupo

de ciudadanos independientes

La primera reunión para discutir un plan así podría convocarlo un grupo de ciudadanos independientes, alejados de la política pero con suficiente trayectoria como para ser escuchados por los diferentes sectores de la sociedad. Hay nombres: Francisco Huerta Montalvo, Julio César Trujillo, Osvaldo Hurtado, León Roldós y muchos más.

Que ellos convoquen a las cámaras de la producción, al Frente Unitario de los Trabajadores y a la CONAIE, a todos los partidos políticos de oposición y a los medios de comunicación, para conformar este frente y definir una plataforma mínima de lucha.

Si seguimos divididos,

la dictadura volverá al ataque

El Lobo Feroz se disfrazó de Abuelita, pero nunca podrá convertirse en Caperucita Roja. Después de la visita del papa, la dictadura seguirá aullando, mordiendo y destrozando, si se lo permitimos.

La única manera de evitarlo será con la unidad de acción. La unidad electoral es más difícil, puede esperar. Hoy en día, lo urgente y lo importante es la unidad en las calles, para levantar juntos, a una sola voz, cuatro o cinco demandas mínimas pero fundamentales. 

Quito, 15 de junio. La dictadura convocó una manifestación para demostrar el “apoyo” del pueblo. La imagen muestra la Plaza Grande cuando comenzó el acto. Si la oposición no aprovecha la pérdida de credibilidad del régimen ahora, luego será tarde.

happy wheels

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4 Responses to ¿Y después del 25 de junio, qué hacemos? Por Emilio Palacio

  1. carlos franco says:

    Uno de sus mejores escritos que yo haya leído .Me parece,sin embargo, que no se explica todavía con claridad, el por que de la intención de los líderes políticos, de buscar tan solo rectificación por parte del dictador y, no la destrucción del régimen puro y simple. Creo que sin unidad de la oposición ,con planes o agenda mínima(como Ud. bien lo dice) es imposible esperar que los líderes “rompan las hostilidades” en contra del régimen ,buscando abiertamente su derrocamiento. Un saludo.

  2. Jose Mantilla says:

    Emilio Palacios tiene razon, pero hay que añadir un punto clave a la propuesta, se debe exigir el retiro de la enmiendas constitucionales en la Asamblea, y convocar a un plebicito para que el pueblo decida, a pesar del riesgo de fraude del Tribunal Electoral.
    Finalmente sugiero, que asi como el gobierno utiliza la venida del Papa, para tratar de engañar. TODOS ( la mayoria ) debemos asistir a las concentraciones, de luto, para que el mundo entero, hasta el mismo Francisco, vean la realidad. CON TODO RESPETO A TAN IMPORTANTE VICITA, PERO DE NEGRO, RECHAZANDO SILENCIOSAMENTE LA DICTADURA.

  3. Fabricio says:

    Sr Palacios, la primera decision de la que habla es lo primordial, y su analisis es muy inteligente. Si no logramos mantenernos unidos y evitar que el dictador nos divida, estamos fregados.
    Sin embargo, la segunda decision la aborda de una forma infantil e ingenua. Supongo que , esto se debe a que, asume que los que marchamos “no están por sacar a Rafael Correa del poder”. Esta equivocado… justamente, si seguimos marchando, es unidos al grito de #FueraCorreaFuera.
    No me malinterprete, no creo derrrocar a correa sea algo deseable, al igual que no creo que sea deseable cortarse una pierna con gangrena, pero es necesario. Y se que muy probablemente, al igual que sucedio en los otros derrocamientos, vamos a terminar con un nuevo lider, que sera lo mismo que el antiguo lider. Lea el articulo de su colega JL Guerrero en este mismo blog.
    Si tuvieramos que llegar a una lista de demandas minimas, yo creo que solo necesitamos 1 demanda, y la unica que seria aceptada por todos los que marchamos, y hasta por ustedes, los que dicen que se debe quedar hasta el 2017, es justamente eso… que no rompa la constitucion y que no se vaya a la reeleccion en el 2017….. o en el peor de los casos, si quiere una dictadura de la mayoria, que haga una consulta para cambiar la constitucion respecto a la reeleccion indefinida. Nada menos que eso es aceptable.

  4. MARIO MAYORGA says:

    Por: Xavier Andocilla

    En estas últimas semanas han pululado en el escenario político varias interrogantes de distintos sectores sociales. Algunas de ellas muy honestas, que tratan de construir argumentos para analizar el escenario y generar propuestas; pero, otras muy limitadas y con claros objetivos políticos de restringir la discusión, no generar un debate, y prepotentemente, defender un gobierno que poco a poco va resquebrajando su popularidad.

    Entre la variedad de preguntas que han surgido, se encuentra una que debe ser discutida y analizada con profundidad: después de Correa ¿quién?

    Esta pregunta ha sido gestada, principalmente, por los sectores que apoyan y aúpan al gobierno, aparecen también desde apreciaciones confusas de algunos sectores, principalmente intelectuales, que no ven a este gobierno como derechistas y neoliberal, llevando a una reflexión simplona como que es preferible, frente a la derecha neoliberal, un gobierno de la modernidad capitalista como el correísta.

    Estos sectores, al no tener argumentos para defender a Correa, tratan de imponer el criterio que se debe quedar ya que no existe otra persona en su remplazo, ni siquiera en las filas del correísmo. Según ellos, es preferible Correa antes que Lasso, Gutiérrez, Nebot u otro líder de derecha.

    Es decir que Correa debe seguir en su gestión, no por los beneficios de su administración, no por que tenga el apoyo popular, no por que sea consecuente con el proyecto que le llevó a la presidencia; sino como una especie de un mal menor, de “un peor es nada”.

    Pero, esta pregunta no solo que busca defender al correísmo, sino que tiene el objetivo de anular a los sectores populares para comprender su capacidad de ser poder, es decir para que los pobres puedan gobernar, que los trabajadores y más sectores puedan ser los que dirijan su propio futuro y el de la sociedad ecuatoriana.

    A pesar del constante asecho que ha impulsado el correísmo para imponer esta pregunta como sostén del gobierno, varios sectores van dando una respuesta en función de sus concepciones ideológicas y políticas. La que más me llamó la atención, fue la respuesta dada por un joven en las redes sociales y que les dijo: “ya es cansado y cabreante que los correístas digan: sí sale correa quién para presidente, los mismos de siempre: Lasso, Rodas, Gutiérrez…. Pienso y dan ganas de decirles YO, MAS Q SEA YO. CON TAL DE QUE NO SIGA ESTE MAN, REMEDO DE IZQUIERDISTA Y VENDE PATRIAS”.

    Al leer esta frase, me pareció una interesante reivindicación de que los sectores populares podemos ser gobierno, de que no necesitamos un mesías que nos libere o una persona -que nunca ha vivido la crisis- nos diga como salir de ella.

    Solamente desde el poder las clases oprimidas podremos hacer realidad nuestras propuestas e ideas. Solamente con el poder en las manos de los oprimidos se podrá levantar las banderas de libertad y emancipación. Mientras eso no suceda, aunque se tenga buenas intenciones, no se podrá escribir cambios en las páginas del Ecuador, ya que la realidad de explotación del ser humano contra el ser humano se mantendrá.

    Claro esta que eliminar esas relaciones de explotación no es una tarea de los líderes de derecha o de los mal llamados izquierdosos que se encuentran en el interior del gobierno de Correa, sino más bien es una necesidad histórica que la deben desplegar los sectores populares.

    Los pueblos no solo buscan una redistribución de la riqueza entre los mismos explotadores, como lo propone el correísmo, sino de lo que se trata es expropiar a los expropiadores, entre los que se encuentran los emergentes ricos del correísmo, es decir, poner todo -lo que las clases dominantes se han apropiado del trabajo producidos por los pueblos- al servicio de la sociedad; construir una sociedad en la que la ley económica fundamental sea la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales de las clases trabajadoras.

    Es por eso que en la actualidad, para los sectores populares, platear la salida de Correa no puede estar desligada de la propuesta de la construcción de un gobierno popular; de un gobierno que no represente a la vieja derecha, ni tampoco la derecha de Alianza PAIS.

    Un gobierno popular será construido con la unidad de los sectores sociales, de los pueblos, de los trabajadores, de la juventud, de las mujeres, de los maestros, de los campesinos, de los profesionales, inversionistas nacionales democráticos y de todos esos sectores sociales que estén interesados en confrontar al correísmo y a todos los sectores de la derecha.

    Ese gobierno popular no nacerá de las elucubraciones de cuatro intelectuales o producto de la imagen de un personaje que pretenda capitalizar el descontento de los sectores populares, sino será el producto de la lucha y el combate de los pueblos, que en las calles le gritaran ¡Fuera Correa, Gobierno Popular!.

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