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Guaranda

by • September 15, 2014 • ArtículosComments (1)2636

La misma dictadura que nos dividió, ahora comienza a unirnos Por Emilio Palacio

Palacio copiaGuaranda, 10 de septiembre del 2014: Veintidós alcaldes y prefectos que se resisten a acatar las imposiciones de la dictadura se reunieron con el propósito de la defensa común. ¿Podrá el Ecuador avanzar hacia una gran concertación democrática? Foto: La Hora.

LA DICTADURA SE ADUEÑÓ DE LAS CALLES PARA DIVIDIR A LOS ECUATORIANOS. Repartiendo sánduches, colas, algo de dinero y mucho palo, el régimen se tomó los espacios públicos durante ocho años. Parecía inconcebible entender la calle como un escenario donde ciudadanos de distintas ideologías pudiesen reunirse bajo las mismas banderas de paz, libertad y desarrollo. 

“La resistencia no tiene gerente prioritario. Esto es de todos los que nos encontramos arrinconados por el autoritarismo… 

Es el momento de unirnos. Las calles no son propiedad de la izquierda ni de la derecha sino de los que estamos soñando con un Ecuador plurinacional, intercultural, donde haya tolerancia y respeto a la diversidad”. 

Este miércoles, eso podría comenzar a cambiar. La misma dictadura que nos dividió, ahora comienza a unirnos, casi por un instinto de supervivencia.

 

El miércoles de la semana pasada vimos un destello de que esa unidad es posible, cuando autoridades seccionales de diferentes tendencias y modos de pensar, firmaron la Declaración de Guaranda. Allí reconocieron que “un Ecuador unido y diverso también se construye desde los gobiernos autónomos y descentralizados”. Expresaron también su rechazo a cualquier intento de elevar las tarifas del transporte, imponer un nuevo impuesto a la plusvalía y vulnerar la autonomía de los gobiernos locales.

 

Pero el 17 de septiembre la propuesta será aún más audaz. Ese día convocan los sindicatos y el movimiento indígena. Hubiera sido mejor, por supuesto, que convoquen todos los sectores. Pero las grandes transformaciones comienzan con un primer paso, y la marcha del 17 S podría ser ese primer paso hacia una gran concertación democrática nacional.

 

Así lo explica Carlos Pérez, presidente de la Conaie, en la entrevista que le hicimos (ver más abajo):

 

“La resistencia no tiene gerente prioritario. Esto es de todos los que nos encontramos arrinconados por el autoritarismo. Conocemos periodistas, sindicalistas, que tienen los mismos sueños de vivir en paz, en libertad, en democracia. Es el momento de unirnos. Las calles no son propiedad de la izquierda ni de la derecha sino de los que estamos soñando con un Ecuador plurinacional, intercultural, donde haya tolerancia y respeto a la diversidad. La mayor riqueza de este país no está en la unidad sino en la diversidad, en ese arco iris que nos cubre a todos; en esa lluvia que, cuando llueve, nos hace mojar a todos. Creo que emulando a la naturaleza, que es tan benigna y generosa, debemos actuar de la misma manera y decirles a los ecuatorianos y ecuatorianas que vamos el 17 de septiembre a demostrar que no nos han aniquilado, que por el contrario estamos indignados, y con vehemencia a tomarnos las calles y demostrar que estamos vivos”.

 

Que ironía, que al confrontar a los ecuatorianos entre sí, de modo tan brutal y doloroso, termine este régimen empujándonos a un viejo anhelo que muchos creían imposible: acordar una agenda mínima para un nuevo país.

 

La dictadura ha perdido la iniciativa, no sabe bien cómo actuar. Tenemos que aprovechar su confusión y debilidad. Es el momento para pensar en un Ecuador de nuevo unido, mirando hacia delante; construyendo, no destruyendo.

 

El gran desafío será vencer el miedo. Es el gran obstáculo, por ahora, para que la marcha del 17 de septiembre se convierta en una gran demostración democrática. Ese miedo se puede vencer si recordamos que son muchos los que ya han comprometido su presencia: sindicalistas, indígenas, maestros, trabajadores de las empresas telefónicas, periodistas, políticos. Todos se tomarán de la mano para darse valor.

 

Tú tienes que estar allí. No te lo puedes perder. Quizás algún día, dentro de unos años, lo recuerdes, y le cuentes a tus hijos, o a tus nietos: “Yo estuve allí, ese 17 de septiembre, cuando todo comenzó a cambiar; cuando por fin vimos una luz de esperanza”. 


 Sitios de concentración para el 17 S

Quito: 4 pm, al pie del IESS, frente a El Ejido.

Guayaquil: 5 pm, Parque del Centenario, 

Av. 9 de Octubre y Lorenzo de Garaicoa.

Cuenca: 4 pm, Parque San Blas


“¡La resistencia no tiene gerente propietario. Esto es de todos los arrinconados por el autoritarismo!”

Carlos Pérez Guartambel, presidente de la Ecuarunari

¿La decisión de acudir a la marcha del 17 S corrobora la unidad del movimiento indígena, o esta vez sólo participará una fracción de la Conaie?

 

El movimiento indígena no está fracturado. Reconocemos que está debilitado. Hubo traiciones por las políticas clientelares del gobierno, pero, ventajosamente, ese mismo sector que se alineó con el régimen ha visto que no hay una mejora sustancial y prácticamente sus sueños se han ido al desencanto, y eso ha hecho que volvamos a estar unidos. Alguna gente, obviamente, seguirá con el gobierno, son burócratas; pero no tenemos ni motivo para llamarlos, ni puestos para ofrecerles. Sin embargo, las bases estamos firmes y seguimos resistiendo.

 

¿Cuál es el motivo principal de la Conaie para ir a la marcha? ¿Sigue siendo la ley de agua la preocupación central?

 

No sólo es la ley de agua, si bien es la que más visibilización ha tenido porque las comunidades nos criamos, sembramos con el agua. Son los derechos de la naturaleza, la defensa de la tierra, de la biodiversidad, los derechos colectivos, el respeto a los conocimientos ancestrales, nuestro rechazo a una política extractivista que pretende irrumpir contra el Buen Vivir comunitario, con la explotación petrolera y minera que van a socavar el ciclo del agua, del aire y de todas las fuentes de vida. Por eso estamos también en contra de la ley de minería, los proyectos megamineros y la pretensión de explotar el Yasuní.

 

Han intentado suprimir la justicia indígena, la educación indígena, la gestión comunitaria del agua. Todo lo que suene a comunitario es perseguido por este gobierno. Con el decreto 16 pretenden aniquilar las comunidades y por eso hemos acordado ir a la desobediencia civil y no inscribir ninguna organización ante el estado, y optar por el autogobierno.

 

Hay también dos elementos que vamos a ponerles fuerza, que son el catastro de las tierras para cobrarnos más impuestos y las reformas a la constitución. El principal tema ahí es la reelección, que es un atentado contra la poca democracia que queda. Si quieren reformas a la constitución, vamos a la consulta; enmiendas no, porque en referéndum se aprobó la constitución. Si así hemos aprobado, pues el mismo pueblo debería reformar o cambiar la constitución, y no a través de una simple alza de manos de los asambleístas.

 

¿Esta es una marcha política para desestabilizar al gobierno y provocar un golpe de estado?

 

Esta es una protesta pacífica que es ciento por ciento política. Lo que buscamos es que se respeten los derechos de los trabajadores, los derechos colectivos. No hay que tenerle miedo a la política. El único que anda desprestigiando a la política es el mayor político de Carondelet. El único que está desestabilizando al Ecuador se llama el economista Rafael Correa, porque en estos siete años ha conseguido más rentas petroleras que juntos los presidentes anteriores desde 1972 al 2006; y con eso, unas pocas carreteras, unos cuantos bonos, pero también una burocracia única, una deuda externa, un estado fracturado, unos que apoyan y otros que estamos en la resistencia, con una justicia esa sí politizada, control total del estado, amordazados los periodistas, persecución a todo quien disiente, doscientas personas criminalizadas. El saldo trágico de esta revolución ciudadana es la violación en términos superlativos de los derechos humanos y la naturaleza. Nunca antes se ha visto tanta persecución, criminalización a los sectores sociales. Yo personalmente he estado tres veces encarcelado por el pecado mayúsculo de defender el agua. Pero no nos van a amilanar. Seguiremos hasta el último latido de nuestro corazón y el primero de nuestros hijos. Es un derecho que tenemos de vivir en paz, en tranquilidad.

 

Cuando un pueblo se enfrenta a una dictadura, se vuelve necesaria muchas veces la unidad de acción de corrientes que discrepan ideológicamente. ¿Cree usted que en Ecuador se ha vuelto posible ya un marco común para defender la libertad?

 

Hay temas gruesos en el que las ideologías se quedan cortas. En el tema extractivista, gobiernos verdes, amarillos, rosados y hasta del rojo vivo, terminan sucumbiendo ante las multinacionales. Es el mismo discurso. De la misma manera, las dictaduras no se diferencian, sea la dictadura de Stalin o la de Mussolini. Entonces, ante monarcas, el pueblo debería unirse, y luego ya en procesos electorales, cada uno tendrá sus preferencia y sus gustos. Si hay que unirse en contra de una política arbitraria, de arrogancia, bienvenidos los sectores que puedan pronunciarse por una forma de expresión libre y democrática.

 

¿Usted le dará entonces la bienvenida a sectores de otras ideologías que quieran unirse al 17 S?  

 

No sólo que hay darles la bienvenida, hay que invitarles a participar activa y decididamente. La resistencia no tiene gerente prioritario. Esto es de todos los que nos encontramos arrinconados por el autoritarismo. Conocemos periodistas, sindicalistas, que tienen los mismos sueños de vivir en paz, en libertad, en democracia. Es el momento de unirnos. Las calles no son propiedad de la izquierda ni de la derecha sino de los que estamos soñando con un Ecuador plurinacional, intercultural, donde haya tolerancia y respeto a la diversidad. La mayor riqueza de este país no está en la unidad sino en la diversidad, en ese arco iris que nos cubre a todos; en esa lluvia que, cuando llueve, nos hace mojar a todos. Creo que emulando a la naturaleza, que es tan benigna y generosa, debemos actuar de la misma manera y decirles a los ecuatorianos y ecuatorianas que vamos el 17 de septiembre a demostrar que no nos han aniquilado, que por el contrario estamos indignados, y con vehemencia a tomarnos las calles y demostrar que estamos vivos.

Guayaquil, viernes 12 de septiembre: trabajadores de Movistar protagonizaron una nueva protesta contra el intento de afectar sus derechos. Los que defienden la paz y la libertad recuperan las calles. Foto: El Universo.

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One Response to La misma dictadura que nos dividió, ahora comienza a unirnos Por Emilio Palacio

  1. Victor Muñoz says:

    Bien Don Emilio por alentar la causa de los que han venido siendo arrinconados por el autoritarismo de Correa. Su apoyo estimulará a los miles de ecuatorianos, cansados del status quo, que se decidieron a movilizarse con dignidad.
    No cabe duda, que la jornada del 17 de septiembre elevará los niveles de solidaridad, unión y participación de quienes democráticamente buscan y luchan por oportunidades, progreso de las mayorías, paz y tranquilidad.

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