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by • March 23, 2014 • ArtículosComments (2)2842

El correísmo busca aliados para que su burbuja consumista no se desinfle

Palacio copiaDOS PROYECTOS DISTINTOS SE ENFRENTAN EN ESTOS INSTANTES en el gobierno ecuatoriano. 
 
Nataly Cely, embajadora en Washington; Patricio Rivera, ministro de Política Económica; Francisco Rivadeneira, de Comercio Exterior; y Vinicio Alvarado, de vuelta en la Secretaría de la Administración, promueven una “Realpolitik” de acercamiento a Washington y la Unión Europea. 
 
Nathalie Cely ha contratado a dos o tres lobbistas de mucho prestigio en Estados Unidos para limar asperezas con el Departamento de Estado y el Capitolio. El ministro Rivera, a su vez, anunció recientemente una emisión de bonos de entre 500 y 1.000 millones de dólares en Wall Street. 
 
El 5 de marzo, el presidente Rafael Correa se reunió en Quito con Muhtar A. Kent, presidente ejecutivo de la Coca Cola, que le ofreció invertir 1.000 millones de dólares. Ese mismo día, en Caracas, se conmemoraba un año de la muerte de Hugo Chávez. Correa prefirió quedarse con el jefe de “la chispa de la vida”.
 
En enero se realizó la primera ronda para explorar un acuerdo de libre comercio con Europa. Los delegados del Viejo Continente se mostraron abiertos a un convenio especial, que no repita las pautas que firmaron con Colombia y Perú, como pide Ecuador, aunque se mantuvieron duros en el punto más difícil, propiedad intelectual. 
 
¿A qué se debe este acercamiento de un ala del gobierno ecuatoriano al “imperialismo”? 
 
A fines del año pasado, ya no alcanzaban los dólares para pagar el enorme volumen de importaciones que el modelo económico de Correa ha impuesto. 
 
Hasta ahora, cuando eso ocurría, el gobierno salía del bache con más deuda china. En diciembre hubo un desembolso de Pekín de 500 millones de dólares. El gobierno necesitaba mucho más. Pero los chinos prestan dinero sólo si se les ofrece más petróleo, y resulta que la producción de crudo -por la inoperancia del estado- está estancada. Así que los chinos se pusieron estrechos: 500 millones y nada más.  
 
El gobierno tuvo que recurrir entonces a otra solución: en diciembre restringió las importaciones. Los comisarios políticos obligaron a los empresarios a desistir “voluntariamente” de una larga lista de importaciones. En enero, hubo un ahorro forzoso de compras al exterior por 150 millones de dólares (en comparación con enero del año anterior). 
 
El gobierno le puso un maquillaje al ajuste. Lo llamó “sustitución de importaciones”. En teoría, el consumidor ya no encontrará el producto importado, pero podrá comprar el producto nacional equivalente. Eso no ocurre, y algunas perchas comienzan a verse vacías. No es el mismo fenómeno alarmante de Venezuela, pero incomoda a los consumidores. No hay margarina de varias marcas, por ejemplo, que se producen con materias primas importadas. Pero tampoco se encuentras marcas alternativas. Ocurre lo mismo con otros artículos, esenciales o suntuarios. 
 
Dentro de poco, anunció Correa, los ecuatorianos tendrán que acostumbrarse al pan de harina de banano. Los dólares no alcanzan para seguir importando tanta harina de trigo. 
 
Nadie puede calcular sin embargo qué tan alarmante será la escasez. Los industriales todavía disponen de reservas de materias primas. Recién cuando se agoten, sabremos exactamente la realidad. 
 
Para imponerse, el ala del gobierno que busca un acercamiento con Occidente, deberá derrotar primero al ala opuesta, de Carlos Marx Carrasco, ex jefe de Rentas Internas y nuevo ministro de Relaciones Laborales; Jorge Glass, vicepresidente; René Ramírez, Secretario de Educación Superior; y Ricardo Patiño, Canciller.
 
Ellos intentan convencer a Correa de que podrán modificar las posturas rígidas de China, ofreciéndole a Pekín la producción petrolera en el parque ecológico Yasuní, el proyecto de la Refinería del Pacífico y un par de proyectos mineros, por ahora estancados por presión del movimiento indígena. Con más deuda externa e inversiones chinas, aseguran ellos, la burbuja consumista -clave para la popularidad de Correa- se sostendrá. 
 
El viaje del presidente ecuatoriano, la primera semana de abril, para dictar conferencias en tres universidades, Yale, Harvard y el MIT, pareciera fortalecer al ala de la embajadora Cely, pero no hay que sacar conclusiones apresuradas. Correa se ha caracterizado por apostar al rojo y al negro en la ruleta al mismo tiempo, y por poner los huevos en distintas canastas, hasta estar seguro de qué camino le conviene más. Así que todavía tendremos que esperar para saber con quién se alinea.
señoras
El 16 de marzo, Rosa Simbaña le dijo en Guayaquil a diario El Universo que sus proveedores ya no le entregan margarina.
reunidos
Quito, 5 de marzo del 2014, Rafael Correa recibe en su despacho al jefe mundial de la Coca Cola, Muhtar A. Kent.
happy wheels

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2 Responses to El correísmo busca aliados para que su burbuja consumista no se desinfle

  1. Ramón Pesantes Ríos says:

    Muy cierto lo que sostiene Emilio.

  2. yo says:

    seremos nosotros y nuestros hijos los que tendremos que pagar la deuda de este degenerado con china, rusia, venezuela e irán, mientras él se retira a la casa de la belga, dejando el país en ruinas o invadido por los países acreedores.

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