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Migrantes Emilio

by • May 17, 2016 • ArtículosComments (0)783

El nuevo “enemigo” del gobierno: los emigrantes Por Emilio Palacio

Las Cinco de la Semana
Cinco noticias de los últimos días que tendrán impacto en nuestras vidas

1. El nuevo “enemigo” del gobierno: los emigrantes
2. El terremoto, la depresión de Correa y la bronca por 41 m del ISSFA
3. Una consulta que sirvió como jabón de rosas
4. Roldós, Spurrier y Robalino anuncian que vamos directo al abismo
5. Ecuador: ¿Cómo Brasil o como Argentina?

1. El nuevo “enemigo” del gobierno: los emigrantes

Ayer domingo, un grupo de ecuatorianos recogió firmas en Queens, New York, para un manifiesto en el que piden a la Casa Blanca que apruebe el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para los indocumentados ecuatorianos. 

Decenas de emigrantes que acudieron al Parque Flushing (donde se realizaba una teletón para recaudar fondos para los damnificados del terremoto) se acercaron a firmar el petitorio. 

Con el TPS, unos 200.000 indocumentados ecuatorianos estarían a salvo de ser deportados y podrían solicitar un permiso de trabajo por 18 meses. También estarían en condiciones de visitar a sus familias en Ecuador sin el temor de que les impidan regresar. 

Pero el martes pasado, el ministro de Relaciones Exteriores, Guillaume Long, dijo que Ecuador no pedirá el TPS porque “no somos un estado fallido” y “no pedimos limosnas”.

El argumento de Long no se apoya en hechos reales. Estados Unidos concede el TPS a emigrantes irregulares de un país que ha sufrido un desastre natural o un conflicto armado muy grave, pero no le exige a nadie que se declare “mendigo”.

No sería fácil que Ecuador califique para el TPS, aun si Correa lo solicitase. La tragedia del Ecuador es dolorosa pero no se compara con los 200.000 muertos del terremoto de Haití. Sin embargo, Estados Unidos está en campaña electoral y Barack Obama quiere demostrar a toda costa que no es un enemigo de los emigrantes hispanos, como se lo acusa.

Conociendo estas circunstancias, un grupo de ecuatorianos de varios estados de Estados Unidos viajó a Washington para entrevistarse con el congresista Luis Gutiérrez, demócrata de Illinois, que les dio su respaldo. Con su ayuda consiguieron que 28 congresistas demócratas y 4 republicanos firmen una solicitud al presidente Obama. Más adelante, el alcalde de New York, Bill de Blasio, sumó su respaldo.

Pero los promotores de la iniciativa sintieron que les derramaban un balde de agua fría cuando, a los pocos días, circuló por internet un video de Linda Machuca, cónsul ecuatoriana en New York, en el que aseguraba que su gobierno no apoyará la iniciativa. Días después, 82 legisladores de Alianza País votaron en Quito en contra de una resolución para apoyar la iniciativa. Por último, habló Long.

Y con eso se volvió oficial: los emigrantes son ahora los nuevos “enemigos” de la “Revolución Ciudadana”.

2. El terremoto, la depresión de Correa y la bronca por 41 m del ISSFA

La semana pasada, la crisis entre el gobierno y las fuerzas armadas recrudeció con un intenso cruce de cartas que mantuvo en vilo al país.

El nuevo choque entre los generales y Correa-Patiño, sin embargo, había comenzado mucho antes, el día del terremoto, cuando quedó en evidencia que la Secretaría Nacional de Riesgos es un cascarón vacío: los cientos de voluntarios que antes colaboraban con la Defensa Civil, nunca se integraron al nuevo organismo para no convertirse en peones del aparato de propaganda correísta.

El presidente quiso compensar la ausencia de personal en las zonas de desastre enviando 10.000 soldados, con sus respectivos comandantes y algunos generales.

Pero los militares comenzaron a chocar con los “jefes” del gabinete, que Correa también movilizó y que pretendían dar órdenes a la tropa: Jorge Glas en Manta, José Serrano en Pedernales, Paola Pabón en Jama y Canoa, Javier Ponce en Bahía de Caráquez, Fernando Alvarado en Chone y Carlos Bernal en Portoviejo, sin ninguna experiencia todos ellos en desastres.

A los militares les incomodó sobre todo tener que dar la cara ante una población descontenta por la falta de ayuda estatal. En Manta, una multitud le reclamó a Correa por agua y hubo saqueos en Rocafuerte.

La pugna se hizo visible el 27 de abril, cuando un capitán del ejército se plantó delante de Javier Ponce en San Vicente (frente a Bahía de Caráquez) y le propinó un puñetazo.

El presidente se desquito con los ministros del área social, a los que culpó de la desorganización. Quiso también meter en cintura a los militares, y para eso Ricardo Patiño les “ordenó” que en un plazo perentorio reconozcan que el gobierno tenía derecho a descontar, de la deuda con el ISSFA, los 41 millones de dólares que supuestamente se pagaron en exceso por los terrenos de Los Samanes.

Correa y Patiño, calcularon erróneamente que los generales no se atreverían a contradecirlos por la tragedia nacional. No tomaron en cuenta que las fuerzas armadas se hallan desde hace meses en un estado deliberativo casi permanente, y que desde los cuarteles vigilan muy de cerca cada paso que dan los generales.

El resultado fue que el Comando Conjunto se negó a acatar la “orden” de Correa y amenazó con recurrir a la Justicia para defender el ISSFA.

Al volverse evidente la debilidad del gobierno, Correa cayó en una profunda depresión. Ese sábado no concurrió a la sabatina y se fue a pasar el fin de semana en un SPA de lujo, el Hillary Resort, en Arenillas, El Oro. Una fuente del Palacio de Gobierno nos aseguró que algunos de sus colaboradores llegaron a considerar la posibilidad de su renuncia.

Patiño, decidido a no rendirse, ideó entonces una maniobra audaz: le anunció al Comando Conjunto que le diría a la prensa que el gobierno debitó los 41 millones de dólares pendientes de las cuentas del ISSFA, y que si ellos lo desmentían, los destituirían de inmediato.

Comenzó así el cruce de cartas de la semana pasada que el país ya conoce.

En ninguno de esos comunicados, el Comando Conjunto desmiente a Patiño. Cuando los comandantes de los cuarteles reclaman, los generales contestan que el gobierno no ha mostrado ningún documento que demuestre que se hizo el débito, así que no tendría sentido pronunciarse.

Pero en algún momento se sabrá la verdad, y en cualquiera de los dos escenarios (tanto si se hizo el débito, como si no se lo hizo) la mecha del polvorín volverá a encenderse.

3. Una consulta que sirvió como jabón de rosas

Hace dos semanas, el Consejo Nacional Electoral anunció que no se realizará la consulta popular sobre el alza de pasajes en Guayaquil, por pedido de su promotor, Edison Gelacio Mora.

Mora es gerente de una empresa de courier en Guayaquil. Se presenta como la cabeza de una Asociación de Defensa del Consumidor que, a su vez, sería parte de una alianza de organizaciones sociales, Tejido Social.

Ninguno de los buscadores por Internet recoge las acciones de Mora en defensa del consumidor. Tejido Social tampoco aparece como un grupo activo. El único apoyo visible de Mora ha sido el del alcalde de Guayaquil Jaime Nebot.

El martes pasado, Mora le dijo a la prensa que la consulta sería inoportuna por su costo de 6,2 millones de dólares y porque el Instituto de Estudios Sociales y Opinión Pública (IESOP) ha hecho 21 encuestas que revelan que una mayoría de guayaquileños aprueba que se incrementen los pasajes si los transportistas mejoran sus unidades.

No deja de sorprender que los guayaquileños se muestren tan comprensivos con los transportistas, justo ahora que tendrán que pagar un IVA más alto y se están quedando sin empleo.

El IESOP es una división del grupo Informe Confidencial, que asesora a Nebot.

El viernes pasado, Andrea Baer le preguntó a Mora, en Contacto Directo, por qué antes consideró necesaria la consulta si finalmente con las encuestas se daba por satisfecho.

Mora se limitó a decir que la consulta había servido para “reflexionar” sobre “el homenaje de solidaridad con los damnificados por el terremoto”.

Andrea Baer también le preguntó si no se había prestado para “lavar la imagen” del Consejo Nacional Electoral, que aprobó la consulta de los pasajes al tiempo que negaba nueve pedidos de consulta sobre la reelección indefinida y otras reformas constitucionales.

Mora contestó que él quería aprovechar la oportunidad para “expresarles nuestra gratitud [al Consejo Electoral y la Corte Constitucional], porque fueron consecuentes con el deseo del pueblo de Guayaquil”.

El alcalde Nebot también ha dicho que no es momento para una consulta porque las encuestas del IESOP ya resolvieron el asunto.

En su momento, Nebot se negó a apoyar la lucha por una consulta contra la reelección indefinida porque él ya estaba “viejo”, según dijo, para meterse en proyectos irreales, y que en cambio apoyaba la consulta sobre los pasajes porque sí se haría realidad.

4. Roldós, Spurrier y Robalino anuncian que vamos directo al abismo

Ayer domingo, León Roldós hizo circular un texto por correo electrónico en el que denunció la “desvergüenza” del régimen al disponer que el Banco Central del Ecuador quede liberado durante doce meses de los límites y restricciones del Código Orgánico Monetario y Financiero para el manejo del dinero electrónico. 

“Cuánto riesgo para la dolarización”, advirtió el ex rector de la Universidad de Guayaquil.

También expresó su preocupación porque se va a modificar “la estructura de la declaración patrimonial” de las empresas, de tal modo que la autoridad tributaria ya no valorará las acciones de las compañías por su valor nominal sino mediante un novedoso concepto, el de los “derechos en sociedades”, que “suena vago e impreciso” y que es “perfecto para la corrupción, el chantaje y la extorsión”.

Roldós ve en todo esto un “riesgo de quiebra” por “la política tributaria y de flujo de fondos del gobierno”.

La conclusión es alarmante: “El Ecuador se ahoga en la iliquidez, la mora se multiplica… hay empresas que pueden cerrar como en Venezuela y Brasil”, y podrían perderse muchas fuentes de trabajo.

El texto de Roldós no es una voz en el desierto. El lunes anterior, Walter Spurrier ya había advertido en El Universo: “Hagamos votos para que este año no se deteriore tanto la situación, que el gobierno sucesor esté obligado a tomar medidas heroicas para impedir el desplome económico”.

Y el jueves, Ecuador En Vivo transmitió una entrevista (del 13 de abril, antes del terremoto) que Carlos Vera le hizo a César Robalino, ex director ejecutivo de la Asociación de Bancos, quien reconoció que la crisis económica se seguirá agravando bajo este gobierno hasta llevarnos “al fondo de una depresión macroeconómica”.

-¿Todavía se puede caer más? –le preguntó Vera.

-¡Vamos a caer más! –le contestó Robalino.

5. Ecuador: ¿Cómo Brasil o como Argentina?

Dilma Rousseff seguirá siendo presidenta de Brasil, pero durante seis meses no gobernará. Luego, lo más probable es que se vaya a su casa.

El vicepresidente Michel Temer, que en ese caso continuará en el poder hasta las próximas elecciones, aplicará un programa de ajuste económico muy duro. Serán buenas noticias para quien se imponga próximamente en las urnas, ya que no tendrá que pagar el costo político del ajuste, que parece inevitable. Su antecesor interino le habrá hecho el trabajo sucio. 

Brasil habrá evitado así el drama de Argentina con Mauricio Macri, obligado a hacer malabares para no aparecer como el malo de la película y para que los sindicatos peronistas no lo pongan contra las cuerdas. 

¿Cuál de los dos modelos convendría más a Ecuador

https://www.emiliopalacio.com/las-cinco-de-la-semana.html

happy wheels

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