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El telegrafo

by • July 7, 2014 • ArtículosComments (2)11591

El Telégrafo pierde plata, lleva doble contabilidad y paga los hobbies de Fernando Alvarado Por Emilio Palacio

Palacio copiaAL MENOS 28,4 MILLONES DE DÓLARES LE COSTÓ A LOS CONTRIBUYENTES mantener con vida El Telégrafo y PP El Verdadero, dos diarios gobiernistas que muy pocos leen (según reconocen sus propios directivos). La verdadera cifra es mucho mayor, pero permanece oculta por el secretismo oficial.

 

Hemos reunido publicaciones de la prensa independiente, un informe reciente de la Contraloría y una carta del gerente actual de Editogran, la empresa que publica ambos periódicos, para revelar la escalofriante realidad de uno de los medios de comunicación peor administrados en la historia del país.

 

Descubrimos, además, que el diario lleva una contabilidad “pública” y otra “privada”. Deben hacerlo así para que el país no se entere de que El Telégrafo paga un costoso capricho del Secretario de Comunicación, Fernando Alvarado: una lujosa revista dedicada a su hobby favorito, el surf.

Diario El Telégrafo reparte gratuitamente la revista Oceanx (ojea un ejemplar aquí), una publicación de lujo de 68 páginas dedicada al hobby favorito de Fernando Alvarado, el surf. El diario lleva una doble contabilidad para justificar este capricho. (Lea la nota más abajo).

Un subsidio para “ciudadanos ilustres” de 28,4 millones de dólares

Los ecuatorianos estuvimos más o menos enterados de la realidad financiera de El Telégrafo hasta mediados del 2010. La libertad de expresión todavía no había muerto del todo. Revisando los diarios de entonces es posible reconstruir la siguiente historia:

¿Alguna solución a la vista para la crisis de El Telégrafo? Sólo se ha mencionado una: inyectar más dinero del estado. El 28 de junio pasado debió instalarse en Guayaquil la Junta General de Accionistas que autorizaría a los representantes legales de la empresa la renovación de la deuda con la Corporación Financiera Nacional y un nuevo crédito “para capital de trabajo”, con lo cual el costo para los contribuyentes será aun mayor.

El estado asumió el control definitivo de El Telégrafo a mediados de 2007. Al comenzar el año siguiente, el Ministerio de Finanzas le inyectó 4,5 millones de dólares, destinados a pagar deudas pendientes a proveedores, el Seguro Social y el SRI, además de remodelar la redacción y comprar nuevos equipos.

 

Un año después, le inyectaron otros 5 millones de dólares, y además le concedieron un préstamo de 11,1 millones para una nueva rotativa (valorada en 17 millones). Añadieron otro regalito: un terreno que le perteneció a la AGD, para edificar la planta donde funcionaría la rotativa, cuyo valor exacto nunca fue revelado.

En abril del 2009, Correa reconoció por primera vez que el periódico perdía dinero. No dio cifras, pero dijo: “Hay que hacer cambios… porque si no, estaremos subsidiando a unos cuantos ilustres ciudadanos para que ellos mismos se lean, porque la ciudadanía no los está leyendo”.

 

Decidieron entonces editar un segundo diario, PP El Verdadero, dirigido al gran público, para incrementar las ventas. Pero con eso, la situación financiera, lejos de mejorar, empeoró. En abril del 2010, la prensa independiente divulgó un informe de Contraloría según el cual en tres años (2007 a 2009) la empresa editora había arrojado una pérdida acumulada de 13 millones de dólares (de los cuales, 3,3 millones por regalar periódicos). El régimen lo negó, pero nunca mostró balances que refutasen la cifra.

 

No sabemos cuál fue el resultado del año 2010. Para entonces, la prensa ya no podía informar libremente. Conocemos, eso sí, que las pérdidas continuaron, porque a mediados del 2011, Correa admitió que recién “desde este año” (es decir, desde el 2011) “se registrarán utilidades operativas”.

 

2011-2014: una sangría que no se detiene

 

El pronóstico optimista del presidente no se cumplió, ni ese año ni el siguiente. Un informe reciente de la Contraloría, al que tuvimos acceso, da a conocer que hubo pérdidas adicionales de 5,8 millones el 2011 y 6,6 millones el 2012.

 

La administración de El Telégrafo no le ha entregado a la Contraloría los resultados del 2013 (casi seis meses después de haber concluido el ejercicio económico de ese año), pero lo más probable es que la sangría no se haya detenido, porque a comienzos del 2014 el gobierno decidió intervenir el periódico.

 

El nuevo gerente general, Santiago León, se sintió en la obligación de advertirle al personal, en  un memorándum reservado, que “los primeros 5 meses del año [2014] ya hemos registrado una pérdida de más de tres millones de dólares, a lo que se suma un serio problema de liquidez”.

 

Sumemos entonces

 

No contemos los 9,5 millones de dólares que inyectó el Ministerio de Finanzas entre el 2008 y el 20009. Dejemos de lado, asimismo, los 11,1 millones de dólares del crédito de la CFN. Asumamos que son “inversiones de capital” por 20, 6 millones que todavía se podrían recuperar. Tomemos en cuenta sólo las pérdidas netas, el dinero que se fue y nunca volverá:  

 

Año 2007-2009, pérdida de 13 millones.

Año 2010, no hay información.

Año 2011, pérdida de 5,8 millones de dólares.

Año 2012, pérdida de 6,6 millones de dólares.

Año 2013, no hay información.

Año 2014 (hasta mayo), pérdida de 3 millones de dólares.

 

Pérdida acumulada total (incompleta, por los dos años sin información): 28,4 millones de dólares. 

 

¿Alguna solución a la vista para la crisis de El Telégrafo? Sólo una: inyectar más dinero del estado. El 28 de junio pasado debió instalarse en Guayaquil la Junta General de Accionistas que autorizaría a los representantes legales de la empresa la renovación de la deuda con la Corporación Financiera Nacional y un nuevo crédito “para capital de trabajo”, con lo cual el costo para los contribuyentes será aun mayor.

 

Rafael Correa tuvo palabras de elogio para diario Hoy y su director Jaime Mantilla en la ceremonia por su 25 aniversario. Ahora acusa a Hoy de estar mal administrado. ¿Mira la paja en el ojo ajeno? (El discurso del primer mandatario aparecía en la página de la Presidencia aquí, pero después de que lo cité en Twitter la semana anterior, lo borraron, así que ahora lo puedes leer acá). 

¿Por qué El Telégrafo 

pierde tanto dinero?

No hay una sola causa para las pérdidas multimillonarias en El Telégrafo y PP El Verdadero. Es un conjunto de medidas que devienen de una pésima administración. Mencionemos sólo algunas: 

 

Un periódico que no se vende. Según el informe de Contraloría del 2009, los tres primeros años (2007-2009) se imprimieron 22,4 millones de ejemplares de El Telégrafo pero se regalaron más de la mitad, 13,2 millones. Otros 4,4 millones se destruyeron por inservibles. Quedaron apenas 5,2 millones para vender, la inmensa mayoría a ministerios y oficinas públicas, a las que se obligó a suscribirse. En los años siguientes las ventas no mejoraron. El informe de la Contraloría de este año que ya citamos menciona un informe del 27 de abril del 2012 del gerente general que no da cifras pero que justifica la bajísima circulación con este argumento: “A nivel mundial la tendencia es decreciente en la compra de medios escritos, con un cambio en el comportamiento del lector, buscando la información que requiere en medios digitales y no impresos”.

 

Mal uso y administración de la rotativa. En el mismo informe del 27 abril del 2012, el gerente general informó que la nueva rotativa KBA llegó al país en enero del 2010, pero durante diez meses permaneció “empacada” en una bodega “por no contar con los recursos financieros para la puesta en marcha y la construcción de las instalaciones necesarias para operar”. Surgieron inconvenientes también para concluir la edificación donde se la instalaría. Por último, cuando finalmente consiguieron ponerla en marcha, en abril del 2011, se descubrió no sólo que estaba “sobredimensionada en capacidad de producción para solo los medios, pues en una hora se producen los ejemplares de los dos diarios” sino que además había llegado “incompleta para el negocio de imprenta, dejando por lo tanto 23 horas del día con capacidad ociosa”.

 

Remuneraciones alegres. Dice el informe de Contraloría de junio de este año: “Editogran no emitió políticas de remuneraciones que normen los niveles salariales gerenciales y los beneficios empresariales adicionales asumidos por la empresa”. Así, por ejemplo, “se aprobó que la compañía cancele los gastos de alojamiento y movilización al gerente general en razón de que su domicilio habitual se encuentra en la ciudad de Quito y la empresa se encuentra en la ciudad de Guayaquil”. Del mismo modo, el director de Operaciones, el gerente administrativo y el director financiero, que también viven en Quito, “recibieron pasajes para sus traslados entre las dos ciudades”. ¿Por qué no buscaron ejecutivos que vivan en Guayaquil? Nadie lo explica.

 

Desorden en las ventas. Dice el informe del gerente general de abril del 2014 citado por la Contraloría: “Para poder alcanzar las ventas esperadas en el Plan Estratégico 2012-2016 tampoco se consideró un plan de marketing debidamente estructurado, tanto así que no existía un departamento como tal”. La Contraloría agrega como observación suya: “Los constantes cambios en las políticas para el pago de comisiones sobre ventas, y la realización de cálculos por el personal del área de ventas, utilizando herramientas diferentes al sistema de remuneraciones, con el ingreso manual de datos, dificultó el control posterior, aumenta el riesgo de errores en el cálculo y puede condicionar la correcta aplicación en las políticas de comisiones”.

 

Presupuestos irreales. Del informe de la Contraloría de junio: “Los presupuestos aprobados por el Directorio [en los años 2011-2013] no fueron elaborados sobre la base de análisis de la realidad de empresas, no consideraron los cambios en la legislación vigente que afectaron a la misión de la misma, y no constituyeron una herramienta de administración para la toma de medidas correctivas oportunas”. 

Una doble contabilidad para ocultar un capricho de Fernando Alvarado

Con diario El Telégrafo circula la revista Oceanx, dedicada al surf, el deporte favorito del Secretario de Comunicación Fernando Alvarado. Son 68 páginas a todo color, en papel de alta calidad, casi sin publicidad, que se entrega gratuitamente. Su director, Fabricio Mora Santander, es amigo personal de Fernando y Vinicio Alvarado. En su cuenta de Twitter los coloca casi por delante de Correa, llamándolos “los dos motores principales de la revolución ciudadana. Gracias mis panas… por la transformación de este lindo país”.

 

En su edición número 19, de abril del 2013, Oceanx informó que El Telégrafo había resuelto asumir la distribución de la revista. Fernando Alvarado posa en la foto de la reunión que se firmó el acuerdo, abrazado muy amistosamente con el director Mora Santander.

 

Los directivos de El Telégrafo están conscientes de que el convenio con Oceanx es más que irregular, motivo por el cual llevan una doble contabilidad. El 5 de diciembre pasado, el entonces gerente general Jaime Velásquez Egüez justificó en un email a Pablo Yánez, coordinador general de la Secom, la demora en entregarle los informes de circulación, impresos y publicidad por la necesidad de presentar “cifras divididas en público y privado, las cuales no arroja el sistema de computo y deben ser realizadas manualmente”. Velásquez le recordó a Yánez que constantemente se pagan honorarios a personal que trabaja “exclusivamente al servicio de ustedes”, es decir de la Secom, no sólo en Oceanx (que además “demandaba un mecanismo jurídico que permita su ejecución, sin comprometer a nuestros superiores”) sino en otros proyectos como “Cuarto de Guerra”.

 

Como se recordará, “Cuarto de Guerra” es uno de los grupos que asesora al partido de gobierno en períodos de campaña electoral.

 

Velásquez se quejó o se vanaglorió, como se quiera interpretar, de que con eso puso en riesgo “mi persona, política y legalmente, sin embargo he sido un colaborador leal”. 

Carlos Mandujano (izquierda), jefe de “Cuarto de Guerra”, amigo personal y socio de Vinicio Alvarado, llevó a Quito a Daniel Hajj (derecha), yerno del mexicano Carlos Slim, para que concrete con Rafael Correa, en una reunión a puerta cerrada, el acuerdo sobre la telefónica Claro. El Telégrafo ha apoyado iniciativas de “Cuarto de Guerra” no descritas en ningún informe. 

(Agradecemos a los valientes periodistas anónimos que desde Ecuador nos ayudaron con muchísima de la valiosa información que aquí revelamos. Ellos siguen haciendo allá su trabajo de investigación, aunque muchas veces por la persecución no puedan divulgar todo lo que descubren).

 

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2 Responses to El Telégrafo pierde plata, lleva doble contabilidad y paga los hobbies de Fernando Alvarado Por Emilio Palacio

  1. Paula Guadalupe says:

    Hasta cuándo el país es ciego, hasta cuando se refutan con pruebas todo lo,podrido de este gobierno….hasta cuándo.

  2. Gustavo says:

    caretucos, corruptos, mashirafael, contraloria, supercias,superbancos,fiscalia,CFN,…[email protected] los de AP35, que lastima e impotencia lo qe pasa en Ecuador!

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