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Renuncie Correa

by • June 1, 2016 • ArtículosComments (1)1236

¿Podría ocurrir que la crisis estalle o que correa huya del país? Por Emilio Palacio

1. Correa considera renunciar antes del 2017

Ayer lunes, en su artículo semanal de El Universo, Simón Pachano especuló con la posibilidad de que Rafael Correa renuncie antes de culminar su mandato. Señaló como indicio un lapsus del presidente, durante su mensaje a la Nación: 

“Sostuvo [Correa] que este era su último mensaje al país, con lo que dio a entender que no lo hará el próximo 24 de mayo, cuando concluirá su tercer periodo… Resulta bastante apresurada su despedida, a menos que, como insinúan los rumores, físicamente no pueda hacerlo porque para ese momento se encontraría fuera del país… La versión difundida es que viajaría a Bélgica antes del 14 de mayo de 2017, día en que debe instalarse la nueva Asamblea… [Los colaboradores de Correa] piensan que podría formarse una alianza pasajera [de distintos sectores de oposición] con el objetivo puntual de impedir la salida del que para ese momento ya sería ex mandatario”.

Nosotros ya habíamos informado la posibilidad de que Correa adelante su salida. El 8 de mayo publicamos en Twitter: “Gente del circulo de Correa le ha sugerido que renuncie. Correa, despues de una negativa inicial, dijo que lo iba a considerar”.

Nuestras fuentes aseguran, sin embargo, que el presidente no estaría considerando adelantar su despedida sólo por una posible “persecución” de la oposición sino por dos razones más: 

1) La indignación que percibe en sectores de la población y entre oficiales de las fuerzas armadas, que podrían en riesgo su seguridad personal. 

2) La posibilidad de un colapso económico, que generalice la indignación y destroce su futuro político. 

Lo primero no se puede descartar. Los saqueos en Rocafuerte y el puñetazo de un oficial del ejército a Javier Ponce en San Vicente no fueron fenómenos aislados. Las sabatinas con público no se han suspendido por falta de dinero sino porque sus colaboradores tratan de asegurar primero un auditorio incondicional. 

Más difícil sería un colapso económico repentino. Para que eso ocurra haría falta un ingrediente político que por el momento no existe: La movilización activa de la población en contra de las medidas económicas del gobierno, que deje al régimen paralizado y sin propuestas. Por ahora eso no ocurre. La sociedad ecuatoriana se queja de Correa, pero no hace nada para detenerlo, en parte porque “ya se va”, y en parte porque la oposición política y los periodistas de opinión proponen esperar a las próximas elecciones. 

Si eso no cambia, la perspectiva más probable es que la crisis se siga deslizando a niveles asfixiantes, pero paulatinamente, paso a paso, como en el cuento del sapo, que deja que lo cocinen sin resistir, siempre y cuando la temperatura del agua no suba de golpe sino poco a poc0. 

2. El problema no es el déficit sino Correa

Mayo cerró con lo que debieron ser muy buenas noticias: Los tres índicadores económicos que, según el gobierno, explican “el mal momento” del país, mejoraron: 

- El petróleo se recuperó de 21,6 dólares por barril (precio promedio en enero) a 35 dólares (promedio en mayo). 

- La producción de crudo también mejoró, de un piso de 533 barriles por día (promedio en diciembre) a 556 barriles por día (promedio en mayo). 

- El dólar dejó de apreciarse y más bien mostró cierta tendencia a devaluarse. 

Lo paradojico es que estos tres indicadores mejoraron… pero nos va peor que nunca. En el primer trimestre del 2016 se destruyeron 211.000 empleos adecuados. La producción está paralizada, nadie vende ni compra, los contratistas no cobran su dinero. 

La causa de esta paradoja es la política económica del gobierno, que no intenta reactivar la producción y el empleo, como todos esperan, sino cuidar la imagen política de Correa y continuar con sus lujos y su enriquecimiento personal. Todos los recursos que ingresan al país van directo a ese agujero negro (petróleo, deuda externa), y eso profundiza la crisis, en la medida en que los capitales privados, desalentados, se esconden o huyen al extranjero. 

Así lo describió ayer lunes Walter Spurrier en El Comercio:

“El objetivo primordial de las políticas económicas… sería captar más fondos, no importa cómo, para saciar el apetito de la administración pública… Eso tiene que cambiar. El país no aguanta un año más en que todo esté supeditado a calmar el apetito fiscal”. 

De allí que no parezca tener sentido la propuesta de que este gobierno acuda al FMI. Todo el dinero que Correa consiga del Fondo iría directo a la misma alcantarilla negra, y en cambio la deuda externa que heredará el próximo gobierno se volverá aun más insoportable.

3. La deuda alcanzó su límite legal

La peor noticia económica de esta semana la dieron el jueves Alberto Dahik y Jaime Carrera. Ambos le dijeron a La Hora que la deuda pública real sería muy superior a los 34.183 millones de dólares que el gobierno reconoció a fines de abril del 2016. 

Según el ex vicepresidente, se deberían agregar “conservadoramente” unos 11.000 millones no registrados, para un total de 46.000 millones, el 48% del PIB.

Carrera, cabeza visible del Observatorio Fiscal, no dio un monto para la deuda pública pero sí un porcentaje: 45% del PIB. 

Fausto Ortiz es más cuidadoso: Estima una deuda de 39.183 millones de dólares, el 39,98% del PIB. 

Los tres coinciden en que ya llegamos -o quizás sobrepasamos- el límite del 40% de deuda con relación al PIB que establece el Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas. 

Aun así, quedaría otra noticia peor: El alza del petróleo mejoró también el riesgo país, que pasó de casi 1.700 puntos en enero a menos de 900 puntos en mayo, lo cual significa que al Ecuador los mercados le ofrecerán recursos en condiciones más favorables, y que la tentación a seguir endeudándonos por tanto no se detendrá.

4. ¿Dejarán los ecuatorianos que destruyan el puerto de Guayaquil?

El miércoles pasado, después de tres años de negociaciones con el sultán de Dubai, Correa firmó el Decreto Ejecutivo número 1.060, autorizando “de manera excepcional” el desarrollo, construcción y operación de un puerto de aguas profundas en Posorja. 

Lo de “excepcional” se refiere al artículo 100 del Código Orgánico de la Producción, Comercio e Inversiones, que autoriza a contratar con empresas extranjeras (en este caso DP World, de Dubai) sin necesidad de concurso público, de manera directa, siempre y cuando sean empresas estatales.

Correa no se detuvo por las denuncias (de Expreso y del periodista venezolano Casto Ocando, radicado en Miami) de que DP World habría presentado el 29 de enero una lista de exigencias escandalosas que, si se aprueban, transformarían al nuevo puerto de Posorja en una especie de principado árabe, donde los ecuatorianos no tendrán injerencia, para que se maneje toda la operación portuaria como un monopolio, provocando la quiebra del actual puerto de Guayaquil. 

El contrato, sin embargo, todavía no se firma, y no es seguro que el ministro de Transporte y el presidente de Autoridad Portuaria acaben cediendo a todas las exigencias de DP World. Hay algunos obstáculos legales por superar. (Entre otros, que todavía no se ha demostrado que DP World sea realmente una empresa estatal y no una empresa privada del jeque de Dubai). 

Pero ya se sabe que la legalidad para Correa y Alexis Mera es un concepto muy relativo, y no se ve ni el más mínimo indicio de resistencia, ni en Guayaquil ni en ninguna otra parte del Ecuador.

5. Se acortan los tiempos para negociar con la UE 

Ayer lunes Eduardo Ledesma, presidente de la Asociación de Exportadores de Banano, le dijo a El Universo que esperaba que el acuerdo comercial con la Unión Europea quede “firmado entre septiembre y octubre”, con lo cual entraría en vigencia “en enero de 2017”.

Ledesma justifica su optimismo en las capacidades del nuevo ministro de Comercio Exterior, Juan Carlos Casinelli, un funcionario “muy dinámico” que “ha logrado acortar en menos de 60 días lo que en otros países ha demorado seis meses o un año”. 

Todos esperan que Ledesma no se equivoque. El banano ecuatoriano está retrocediendo en Europa a velocidad de cohete. Firmar el acuerdo en octubre sería una buena noticia, porque las preferencias arancelarias que Ecuador todavía conserva en el viejo continente (conocidas como SPG plus) vencen el 31 de diciembre, luego de lo cual sobrevendrá la catástrofe. Pero ocurre que sólo los trámites burocráticos para la firma del acuerdo exigirían una espera, según la revista Análisis Semanal, al menos hasta marzo del próximo año. Eso sin contar con que todavía no se negocian varios temas delicados, como la decisión de extender las salvaguardias a las importaciones. 

La pregunta es si, en un escenario así, no tan optimista, Correa se resignará a la idea de que sea Guillermo Lasso, y no él, quien firme un acuerdo tan importante.

 

Renuncie Correa

 

https://www.emiliopalacio.com/las-cinco-de-la-semana.html

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One Response to ¿Podría ocurrir que la crisis estalle o que correa huya del país? Por Emilio Palacio

  1. si es obvio que el correismo y los correistas de la función pública lcomo toda rata buscarán por donde escapar, lamentablemente para esos las alcantarillas no podrán tapar lo abultados de sus pecados capitales por eso del dinero que pretendan alcance en las alcantarillas, el hedor les denunciará y serán apresados para que luego de que devuelvan lo robado vayan donde tienen que estar… EN LA CARCEL…!!!…

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