MENU
Emilio Restauracion

by • October 8, 2014 • ArtículosComments (1)2226

¡Viva la “Restauración Conservadora”! Por Emilio Palacio

Palacio copiaLA “RESTAURACIÓN CONSERVADORA” ACABA DE OBTENER UN TRIUNFO SORPRENDENTE EN BRASIL.

Aécio Neves, un dirigente político que no se avergüenza de su pasado y que se puso a la cabeza de un partido que ya gobernó, convenció a los electores de oposición de que sí es posible arrebatarle la presidencia a Dilma Rousseff en la segunda vuelta electoral.

Neves rompió con todos los mitos que se interponen en el camino de la oposición ecuatoriana: No negó ser de oposición; no intentó disfrazarse de “amigo” de los “revolucionarios”; y sobre todo, se alió con todas las fuerzas que pudo.

En Ecuador deberíamos aprender de esta experiencia. Así podríamos derrumbar cuatro mitos que debilitan la lucha contra la dictadura.

Hoy la dictadura ecuatoriana enfrenta su peor crisis en ocho años. Podemos discutir si la crisis es mayor o menor; pero hay algo que nadie puede negar: sin una oposición decidida y resuelta, esta crisis pasará y la dictadura se volverá a afianzar en el poder, consolidándose con el fraude el 2017. 

Por eso, la tarea es seguir acosando a la dictadura, no darle tregua.

Primer mito: “No conviene estar en la oposición”

Ciertos sectores de la oposición no terminan de convencerse de que la situación política cambió después del 23 de febrero. Ni siquiera la multitudinaria marcha del 17 de septiembre (en la que algunos nunca creyeron) les ha hecho abrir los ojos. No quieren reconocer que el encantamiento correísta se quebró.

Por eso hacen todo lo posible para no mostrarse demasiado en las filas de la oposición. “No conviene”, dicen en voz baja. Es más “ventajoso” negociar con la dictadura, porque supuestamente -como suele repetir el concejal quiteño Antonio Ricaurte- a los ciudadanos “no les interesan las luchas política” sino “que les resuelvan sus problemas”.

De repente resulta que a los ecuatorianos no les gustan los líderes fuertes sino los caballeros modositos.

Todo eso, por supuesto, no son sino frases vacías. Si a los ciudadanos no les interesaran las luchas políticas
-precisamente para resolver sus problemas- no habrían sacado a Augusto Barrera de la alcaldía de Quito. Lo hubieran dejado para que negocie con Correa. Pero escogieron a Mauricio Rodas, que no se dio a conocer repartiendo flores sino denunciando una lista de insultos del régimen. E hicieron lo propio en todas las grandes ciudades del país.

Los ciudadanos saben que para resolver problemas se necesita gente dispuesta a fajarse con quien sea. Hasta ahora, con el dinero del petróleo, Correa pudo tapar algunas de sus angustias. Pero el dinero de la fiesta se acabó, y por eso se necesita gente nueva, más decidida, que no le tenga miedo a la dictadura.

Segundo mito: “No te juntes con esa chusma”

Correa es como doña Florinda: ha convencido a algunos de que la unidad debilita.

No hay que unirse con Guillermo Lasso porque es banquero; con Jaime Nebot, porque hizo patear a un terrorista; con Lucio Gutiérrez, porque subió el precio de la gasolina; con el MPD, porque tiran piedras; con los dirigentes del Frente Unitario de Trabajadores, porque apoyaron a Correa; con las cámaras de la producción, porque son millonarios en un país de pobres; y así sucesivamente; hasta que llega un punto en que volteas, y no hay con quién juntarse. Todos son “chusma”.

El ciudadano más humilde conoce, por su propia experiencia, que para resolver problemas uno tiene que juntarse con mucha gente. ¿Acaso en los barrios humildes, cuando piden que les arreglen una calle, sólo salen a protestar las vírgenes y las niñas almidonadas? No, allí se junta de todo, ciudadanos decentes y prostitutas, gente honrada y delincuentes, derechistas e izquierdistas, y nadie se escandaliza por eso.

Lo que incomodó en el pasado a los ecuatorianos no fue que algunos políticos de tendencias políticas disímiles se uniesen para confrontar a Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad o Lucio Gutiérrez. Si la unidad contra esos ex presidentes no hubiese tenido acogida, todavía seguirían en el Palacio de Carondelet. El escándalo vino después, cuando algunos quisieron lavarse las manos y negar lo que habían hecho. Cuando Bucaram exclamó “Nadie se me baja de la camioneta”, desenmascaraba a los arrepentidos, no a los resueltos.

Tercer mito: “Si no le damos pretexto a Correa, nos irá mejor”

Ciertos dirigentes de las cámaras de la producción no apoyaron la marcha de los sindicatos “para no darle pretexto” a Correa.

Algunos alcaldes de la oposición no defienden a los estudiantes presos “para no darle pretexto” a Correa.

Varios medios de comunicación no revelan la gravedad de la crisis económica “para no darle pretexto” a Correa.

Es tan larga la lista de lo que no debemos hacer los ecuatorianos “para no darle pretexto” a Correa, que la oposición termina paralizándose.

Correa no necesita pretextos. Él se los inventa solito. Si apoyas a la oposición, te denuncia; y si no la apoyas, también te denuncia. Él insulta con la misma lengua viperina a Jaime Nebot que a Mauricio Rodas; con la única diferencia de que quizás a Nebot, como es más resuelto, los correístas le tienen más respeto.

Cuarto mito: “Los ciudadanos decentes no hacen política”

Correa quiere convencer al país de que él es el único en Ecuador que no hace política.

Si la oposición convoca una marcha, es “política”; si la convoca él, es “una fiesta”. Si él propone una consulta, es “democrática”; si la oposición hace lo mismo, es “política”. Si él incita a los estudiantes a que pateen a sus opositores, es “la alegría”; pero si otros estudiantes protestan en las calles, es “política”.

Los ciudadanos, según Correa, no deben hacer política. Deben quedarse en sus casas, cruzados de brazos, esperando el 2017. Lo inadmisible es que la oposición acepte esa premisa como una verdad revelada.

Afortunadamente, los ciudadanos no les hacen caso. Los trabajadores de las empresas telefónicas no se han quedado en sus casas aguardando el 2017 para reclaman sus utilidades. Tampoco los maestros, que defienden su fondo de jubilación, o los estudiantes que se oponen al alza de pasajes, o los trabajadores que rechazan el nuevo código laboral. Pero todos ellos tendrían más éxito si no estuviesen solos; si los dirigentes de la oposición llamasen a cada sector de la población que tenga un reclamo pendiente a expresarse resueltamente, en calles y plazas, donde siempre se ha conquistado y defendido la democracia.

Ni los muertos se entierran solos,menos aun las dictaduras

Cuba y los Castro nos han dejado a todos los latinoamericanos una lección: las dictaduras rojas no se derrumban solas.

Hoy la dictadura ecuatoriana enfrenta su peor crisis en ocho años. Podemos discutir si la crisis es mayor o menor; pero hay algo que nadie puede negar: sin una oposición decidida y resuelta, esta crisis pasará y la dictadura se volverá a afianzar en el poder, consolidándose con el fraude el 2017.

Por eso, la tarea es seguir acosando a la dictadura, no darle tregua.

Algunos ya lo están haciendo: Guillermo Lasso, Jaime Nebot, Lucio Gutiérrez, el MPD. Pero necesitamos que sean más, y que unan sus fuerzas. Como en Brasil. Entonces comenzaremos a ganar.

happy wheels

Related Posts

One Response to ¡Viva la “Restauración Conservadora”! Por Emilio Palacio

  1. bruno verni says:

    Los actores nombrados, Guillermo Lasso, Jaime Nebot, Lucio Gutiérrez, el MPD. como que recien salen a la palestra, pero a ellos no se los ve en las manifestaciones sus paginas son pobres en Fb, y los verdaderos actores que nos movemos de un lado a otro, y que lo hacemos de forma civica, no somos reconocidos, ambos nombrados hasta ahora no demuestran que tienen pantalones y peor que tengan los calzoncillos de lideres. PAIS LIBRE como movimiento civico a nivel nacional ha logrado conversar con la derecha e izquierda y llegar a consensos. Los nombrados incluso se rechazan entre si…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>