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Sacaran

by • February 12, 2016 • ArtículosComments (0)920

No son los militares lo que sacarán a Correa sino el Pueblo Por Emilio Palacio

Rafael Correa es un hombre desequilibrado, pero no es un imbécil. Hace siempre las cosas con una intención. En estos días se ha dedicado a provocar e insultar a los militares con tanto empeño que algunos comienzan a creer que quiere que los generales lo echen para largarse a Bélgica, donde esperará el retorno, dentro de unos años. 
 
Pero hay otro posible escenario. Correa podría estar buscando un golpe de las Fuerzas Armadas, pero no para huir a Bélgica sino a Venezuela, y allí esperar el retorno, pero no dentro de cuatro años sino de inmediato.

Hay un antecedente que él conoce muy bien: 
 
El 11 de abril del 2002, en medio de un enorme descontento, el alto mando militar de Venezuela apresó a Hugo Chávez y puso en el poder al empresario Pedro Carmona, que disolvió la Asamblea Nacional. Carmona no pudo consolidar su gobierno -surgido de un proceso ilegítimo-, al cual muy pocos se atrevieron a apoyar como necesitaba. Eso fortaleció a los militares chavistas, que a los pocos días, el 14 de abril, liberaron a Chávez y lo restituyeron en el mando. Entonces la dictadura “bolivariana” devolvió el golpe, depurando las Fuerzas Armadas hasta convertirlas en un vulgar apéndice suyo. Algunos creen que el golpe del 2002 fue provocado por Chávez para consolidar su régimen. Quizás esto último sea una especulación, pero no hay duda que la gran ganadora del intento fallido del 2002 fue la dictadura venezolana. 
 
Esta vez, si en Ecuador ocurriese algo similar, la postura de Estados Unidos sería determinante. 
 
Cuando se produjo el golpe en Venezuela, la actitud del entonces presidente George Bush hijo fue muy ambigua -por decir lo menos-, y levantó en todo el mundo una ola de repudio contra la Casa Blanca que, por ningún motivo, el presidente Barack Obama querría repetir. Su segundo período ya está por terminar, y él no desea que lo recuerden como el presidente que resucitó los golpes militares contra mandatarios izquierdistas del Tercer Mundo, sino como el presidente que conquistó para el capitalismo a los dos jefes de la izquierda latinoamericana, los hermanos Castro. Por eso, si los militares tumban a Correa, no debería sorprendernos si se reúne la asamblea de la OEA para exigir, con el voto de Estados Unidos, que le devuelvan el poder al mandatario depuesto. Luego seguirán la Unión Europea y la ONU. El dictador regresaría a romperle el espinazo a las Fuerzas Armadas, como hizo Chávez después del golpe del 2002, o como hizo Correa con la policía, luego del 30 de septiembre del 2010. 
 
Afortunadamente, todo esto parecen tenerlo claro los militares ecuatorianos. Su postura, hasta donde alcanzo a ver, es defender la institución y su honor (y en eso deberían contar con el apoyo irrestricto de todos), pero sin cometer el error, al que quieren arrastrarlos, de asumir ellos el poder. 
 
¿Significa que Correa continuará su mandato hasta el 2017? Podría ser, pero no es lo más probable. Esperar tanto tiempo será un lujo reservado para los que dispongan de provisiones para la tormenta económica en la que está envuelto el país. Los otros, los que sufren el azote del desempleo masivo, en algún momento se verán empujados a las calles a expresar su descontento, como ha ocurrido otras veces. Veremos entonces a una multitud que avanza enardecida hacia el Palacio de Gobierno, con la confianza, esta vez, de que los militares, que han roto ahora sí, definitivamente, con su “comandante en jefe”, se quedarán en los cuarteles y no dispararán contra los civiles. 

Correa es un cobarde, y en una situación así, sin la protección de las bayonetas, y ante la posibilidad inmediata de verse rodeado por una multitud enfurecida, supondrá que su futuro sí podría parecerse demasiado al de Eloy Alfaro, así que abandonará el país, luego de lo cual asumirá el vicepresidente, o quizás, si él también escapa, la presidenta de la Asamblea Nacional. En ese caso, como dispone la constitución, deberá adelantarse la convocatoria a elecciones. 
 
Sería una salida democrática y constitucional; reconocida como legítima, por tanto, por la comunidad internacional.

 

¿Que ninguna fuerza política promueve esta opción y eso juega en contra? Quizás, pero lo que expongo aquí no son los deseos de alguien, sino una hipótesis, o más bien una predicción, que se deduce del conjunto de circunstancias del momento actual. 

 Sacaran

https://www.emiliopalacio.com/12-feb-2016.-no-son-los-militares-los-que-sacar-n-a-correa-sino-el-pueblo.html
 

happy wheels

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