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by • March 18, 2016 • ArtículosComments (4)1839

Una banda de delincuentes que no supo gobernar Por Emilio Palcio

Semanas atrás, el periodista argentino Jorge Lanata preguntó por Twitter: “¿El kirchnerismo fue un gobierno que se dedicó a delinquir, o una banda de delincuentes que trató de gobernar?”

No me quedó claro si lo preguntaba en serio o sólo con la intención de ridiculizar a la pareja de criminales que usurparon el poder en la Argentina para incrementar su fortuna personal de 7 millones a 100 millones de dólares.

Para mí, la pregunta de Lanata es muy importante. Desde hace nueve años vengo escuchando toda suerte de consideraciones sociológicas sobre Rafael Correa y Alianza País: “populistas”, “fascistas”, “comunistas”, “neoliberales disfrazados”. Ninguna me ha convencido, aunque todas recojan, lo reconozco, alguno de sus rasgos.

“¿Acaso no es evidente que más bien son una banda de delincuentes avezados, disfrazados de políticos?”, me dije a mí mismo muchas veces, sin profundizar realmente en el tema. Más urgente que bautizar a la plaga, me parecía, era difundir el remedio para exterminarla.

La pregunta de Lanata, sin embargo, me hizo volver al tema, y esta vez me puse a estudiarlo en serio. Así me encontré con la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, más conocida como la Convención de Palermo.

Dice la Convención: “Por ‘grupo delictivo organizado’ se entenderá un grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material”.

Tome nota el lector que la pandilla de ladrones que aterroriza su barrio no es un grupo delictivo organizado, según la Convención de Palermo, porque sus miembros se juntaron de manera fortuita, a veces no son los mismos, y no cuentan con una jerarquía y funciones claramente repartidas.

En cambio, Alianza País encaja perfectamente. Sus dirigentes no constituyeron un movimiento estructurado, con directivas y comités, para promover el comunismo (o el capitalismo, o la ideología que fuese) sino para repletarse los bolsillos. No construyeron carreteras, hospitales y escuelas (de mala calidad, ahora sabemos) para consolidar un proyecto político en serio sino para cobrar comisiones ilegales. No nos endeudaron hasta el cogote para financiar cierta vía al desarrollo sino porque la plata del petróleo no les alcanzaba para sus viajes de placer, sus fiestas y comilonas.

Rafael Correa y el intento de arrancarle 80 millones de dólares a El Universo; Ricardo Patiño y la Narcovalija; Vinicio Alvarado y los contratos con empresas de relaciones públicas; Alexis Mera y su participación secreta en el juicio contra la Chevron; Camilo Samán y sus exportaciones de urea. El asalto a los fondos del IESS, del ISSFA y de los gobiernos seccionales. Los dos aviones del presidente. Los sobreprecios. La “refinería” del Aromo. ¿Cómo debemos llamar a todo eso? ¿Operaciones políticas?, ¿o delitos para enriquecerse?

Los grupos delictivos organizados emplean un enorme poder de fuego y una violencia desproporcionada. Los garrotazos contra la oposición, los crímenes del 30 S, los asesinatos de Jorge Gabela y Fausto Valdivieso, la criminalización de las protestas sociales, la prisión de Galo Lara, no se hicieron con armas clandestinas sino con armas del estado, pero su propósito no fue imponer un modelo económico equis sino atornillar a esta mafia a la ubre de petróleo de la que mamaban.

Alianza País se presentó como el partido de los pobres, pero lo mismo hizo Pablo Escobar, que para llegar al Congreso de Colombia repartió dinero entre los más necesitados de Medellín, y la mafia italiana, que en sus orígenes se presentó como protectora de los desvalidos.

Muchos miembros de base de Alianza País desconocen las verdaderas intenciones de su organización, pero así ocurre también con las mafias que se disfrazan de sectas religiosas para encubrir el lavado de dinero y el fraude en gran escala. Alianza País, si se mira bien, es más una secta religiosa que un movimiento político, con sus cantos, sus rituales sabatinos, su fe ciega, su obediencia incondicional y su profeta.

Pero la faceta más triste de esta historia es el fracaso absoluto de esta mafia a la hora de gobernar, es decir, a la hora de llevar al país en determinada dirección. Nunca tuvieron eso en mente, y por eso acabaron arrastrándonos a un abismo, del que nos costará muchísimo salir.

Días atrás, el periodista Fernando Villavicencio propuso conformar una Comisión de la Verdad -cuando el correísmo haya terminado- para revelarles a los ecuatorianos todo lo que se hizo a sus espaldas. Conoceremos entonces la lista completa de delitos de esta mafia que quiso gobernar y no pudo: peculado, cohecho, concusión, enriquecimiento ilícito, narcotráfico, tráfico de influencias, testaferrismo, defraudación tributaria, defraudación aduanera, simulación de exportaciones e importaciones, encubrimiento, lavado de activos…

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https://www.emiliopalacio.com/18-mar-2016.-una-banda-de-delincuentes-que-no-supo-gobernar.html

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4 Responses to Una banda de delincuentes que no supo gobernar Por Emilio Palcio

  1. PEPE says:

    SON MAS DE 300 MIL MILLONES DE DOLARES QUE REQUIEREN SER JUSTIFICADOS, SIN CONTAR CON LA GESTIÓN DE TELECOMUNICACIONES, QUE SUMARÍA 30 MIL MILLONES ADICIONALES PRODUCTO DE LOS CONTRATOS A LAS CELULARES A PRECIOS IRRISORIOS, EN COMPARACION AL COSTO DEL CONTRATO ORIGINAL; UN REGLAMENTO DE TARIFAS POR USO DE FRECUENCIAS HECHO A LA MEDIDA DE LOS INTERESES DE LAS TRANSNACIONALES, Y LA PIRATERÍA OFICIAL DEL BYSS-PASS TELEFÓNICO. ESTOS TEMAS SON UN TABU PARA LA CLASE POLITICA, QUE SE HACE DE LA VISTA GORDA Y PRESTA OIDOS SORDOS A LAS DENUNCIAS CONTRA LAS OPERADORAS CELULARES TRANSNACIONALES.

  2. Me gusta el comentario, bastante acertado en torno a la realidad que vivimos los ecuatorianos, gobernados por un grupo de delincuentes, de forajidos apátridas que su fin es perpetuarse en el poder, dejando desgracias, pobreza, angustia en todos los ordenes. Por no ser nuestra Patria la que sufre este desastre, es hora que los organismos internacionales pongan en el tapete estos problemas para su solución. Saludos de Loja – Ecuador.

  3. Miguel Angel Albuja Martínez says:

    Hace algo más de un año ya Emilio Palacios nos comentó estos hechos, hoy tristemente nos vemos golpeados e insultados por Lenin Correa, se burla de nuestra inteligencia, su burda apariencia de revolucionario no es más que una burbuja que protege su verdadera identidad arribista y perfumista,
    ( utilizo estos predilectos términos de los socialistas o comunistas de la revolución del siglo 21 ) Sus últimos veinte años de vida ha disfrutado de su grupo social, absolutamente pelucón, él y su familia son miembros de un exclusivo Club de Tenis en Quito, EL BUENA VISTA TENIS CLUB, allí compartió entre otros, con el responsable del famoso FERIADO BANCARIO, esto es reconocido por muchos periodistas y medios de comunicación ajenos al Gobierno y los que mal utiliza el mismo como eje de la desinformación ( LEY DE TELE COMUNICACIONES ) del pueblo ecuatoriano, así como las frecuencias de radio atracadas por Lenin Correa con el soporte de esta inmoral herramienta del Gobierno para cubrir toda suerte de fechorías logradas por la Revolución.

  4. Miguel Angel Albuja Martínez says:

    Vamos con Lasso y Páez Ecuador, el cambio no se lo logra sin buenas decisiones.

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