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by • November 26, 2014 • ArtículosComments (0)2370

Una revolución, pero no con fusiles sino con celulares Por Emilio Palacio

La foto es de Brasil, pero pudo haber sido tomada en Ecuador. Nada le cambió tanto la vida a los pobres, en los últimos diez años, como la posibilidad de poder comunicarse con quien quieran en el momento que lo deseen.

Palacio copiaEL CAMPO Y LAS ZONAS URBANAS MÁS ALEJADAS DEL ECUADOR HAN SIDO EL ESCENARIO, EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS, DE UNA PROFUNDA REVOLUCIÓN SOCIAL. Es la revolución de las telecomunicaciones, que sacó a millones de campesinos, montubios, indígenas y habitantes de los suburbios pobres, del completo aislamiento en que se hallaban. Hoy, gracias a la telefonía celular, todas esas personas están en contacto permanente con el mundo, sus familiares y amigos. En ese sentido, al menos, dejaron de ser ciudadanos de segunda.

Para disfrazar sus intenciones, el gobierno habla de “monopolios”. ¿Pero qué se entiende en este caso por monopolios? La empresa Claro sería un “monopolio” porque la inmensa mayoría de los usuarios la prefiere. CNT, en cambio, la única con tecnología 4 G, la única que no paga regalías y la única con el triple de ancho de banda, por decisión arbitraria del estado, no sería un monopolio. Así es este mundo “revolucionario” al revés.

En el Ecuador de hoy 

hay más celulares que personas

 

Hace poco más de una década, MILLONES DE ECUATORIANOS no disponían de un teléfono ni siquiera en situaciones de emergencia. No había cómo avisarle a una hija que su madre estaba muriendo en un hospital. No había cómo advertirle a un joven con ambiciones que se le ofrecía una oportunidad de empleo. Las empresas estatales, 

como la antigua Pacifictel, eran noticia, pero no por sus logros sino por su pésimo servicio, y por la manera en que allí se robaban el dinero de los usuarios.

 

Hoy, en el Ecuador existen 17,9 millones de líneas de telefonía móvil, lo que significa que tenemos más teléfonos celulares que seres humanos.

 

Eso representa un promedio de 113 líneas de telefonía celular por cada 100 habitantes, cifra cercana a 

la de los países desarrollados de la OCDE, que disponen 

de 118 líneas por cada 100 

habitantes. 

 

Ningún otro proceso le cambió tanto la vida a los pobres más pobres de nuestro país. Ninguna otra transformación les dio mayor poder para hablar, opinar y expresar lo que sienten. Fue una revolución democrática, por donde quiera que se la mire. 

 

Asimismo, ya nadie habla de la corrupción en las empresas estatales, pero no porque allí hayan dejado de robar, sino porque los usuarios se llevaron su dinero a otra parte, para invertirlo mejor en la telefonía privada.  

 

Cinco obstáculos contra

la revolución de los celulares

 

Y es que no fue el actual gobierno, ni su empresa estatal CNT, los que promovieron el uso de celulares en el Ecuador, sino sus competidoras Claro y Movistar.

 

En realidad esta revolución democrática se produjo EN CONTRA DE LA POLÍTICA ESTATISTA de los “revolucionarios” en el poder, que aun hoy siguen haciendo lo imposible por impedirla:  

 

  1. El gobierno “revolucionario” se niega a ampliar el ancho de banda de las empresas privadas para favorecer a su raquítica empresa estatal.

 

El ancho de banda se mide en megahercios (MHz). Claro y Móvil tienen permiso para utilizar, cada una, sólo 35 MHz, a pesar de que el 68,1% y el 28,4% de los usuarios prefieren sus servicios.

 

En cambio, la estatal CNT, que no ha podido atraer sino al 3,6% de los usuarios, dispone de más del triple que sus competidoras, 110 MHz. Competencia desleal, así se llama, no tiene otro nombre.

 

  1. El estado no le permite a las empresas privadas que utilicen la tecnología 4G, dándole ventaja a la estatal CNT.

 

4 G es el nombre de la cuarta generación de tecnologías de telefonía móvil. Su principal característica es que permite transmitir voz y datos con mayor calidad y velocidad. De ese modo, el usuario se independiza de las redes wifi para transmitir datos, y puede usar su propia conexión para navegar por la red, y para enviar y recibir fotos y videos sin dificultades.

 

Aun así, CNT es la única empresa que ha recibido autorización para usar la tecnología 4 G, a pesar de su presencia insignificante en el mercado. Claro y Movistar solicitaron el mismo derecho hace tres años, pero no han recibido todavía respuesta.

 

  1. El gobierno prohíbe importar los celulares que se necesitan para cubrir la demanda del mercado.

 

El experto Walter Spurrier estima que el mercado requiere de al menos 3,6 millones de celulares nuevos cada año, sólo para renovar los equipos rezagados, es decir, sin incluir los teléfonos que harían falta si la tecnología 4 G se generalizase.

 

Pero el gobierno ha venido restringiendo las importaciones de celulares. En la actualidad tienen un techo de 153 millones de dólares anuales, con lo cual cada año sólo pueden ingresar 2 millones de celulares al mercado. Una enorme porción de ecuatorianos se ven obligados, por ese motivo, a utilizar celulares de tecnología atrasada.

 

¿Podremos de verdad contar con universidades de punta si a sus estudiantes y profesores no se les permite disponer de los más modernos equipos? ¿Podemos concebir que la agricultura, la industria o la construcción se desarrollen, sin los mejores equipos de telecomunicación al alcance?

 

  1. Al gobierno no le importa que los mejores expertos abandonen la telefonía celular, una vez que les confisquen sus incentivos.

 

Muchos de los mejores expertos en telecomunicaciones escogieron Claro y Movistar para hacer allí su carrera profesional POR LAS UTILIDADES de esas empresas. Pudieron vincularse a otros sectores tecnológicos, incluso pudieron irse al extranjero, pero se sintieron atraídos por la posibilidad del cheque anual que les permitía adquirir una vivienda a plazos, pagar los estudios de sus hijos o, simplemente, ahorrar para la vejez.

 

Para el gobierno, esa modesta superación en el nivel de vida de algunos profesionales de clase media ha sido una “injusticia” que se debe corregir, así que con su proyecto de arrebatarles las utilidades a los trabajadores, alejará a los mejores expertos, haciendo más difícil aún que la revolución de los celulares continúe.

 

  1. La empresa estatal CNT no paga regalías por usar un recurso que nos pertenece a todos.

 

Claro y Movistar pagan al estado cientos de millones de dólares por el uso del espectro radioeléctrico que permite la telefonía celular. CNT no paga un centavo porque es una empresa estatal. El argumento con el que lo justifican, torpe hasta decir basta, es que eso sería lo mismo que sacar dinero de un bolsillo para ponerlo en otro, como si las personas inteligentes no guardaran el dinero en distintos lugares. Pero el resultado entonces es que Claro y Movistar deben esforzarse mucho más por ofrecer un mejor servicio, Y AUN ASÍ LO CONSIGUEN. ¿Cuál es la explicación? Muy sencillo: los burócratas de la CNT no necesitan esforzarse, lo tienen todo fácil, igual cobran sus sueldos dorados.

Tomé esta foto hace más de diez años, al sur de Guayaquil, el 6 de septiembre del 2003. La revolución de los celulares comenzaba a transformar la vida en los barrios más humildes.

¿Dónde se esconde el verdadero
monopolio de la telefonía celular?

El gobierno prepara un nuevo golpe contra la revolución de los celulares. Sus legisladores discuten el borrador de una nueva ley de telecomunicaciones que permitirá que el presidente de la República “le meta la mano” directamente a la telefonía celular, a través de su Ministerio de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información.

El proyecto incrementará las regalías a las empresas privadas que capten más del 49,99% del mercado. Es decir que si una empresa hace bien su trabajo y atrae más clientes, merecerá un castigo. Pero resulta que sólo Claro cumple esa condición, con lo cual se trata de un impuesto para una sola empresa, con dedicatoria.

Para disfrazar sus intenciones, el gobierno habla de “monopolios”. ¿Pero qué se entiende en este caso por “monopolios”?

La empresa Claro sería un “monopolio” porque la inmensa mayoría de los usuarios la prefiere. CNT, en cambio, LA ÚNICA con tecnología 4 G, LA ÚNICA que no paga regalías y LA ÚNICA con el triple de ancho de banda, POR DECISIÓN ARBITRARIA DEL ESTADO, no sería un monopolio.

Así es este mundo “revolucionario” al revés, donde los lobos son buenos, los corderos son malos, las brujas son hermosas y los piratas son honrados.

César Regalado Iglesias, gerente de CNT. Este “revolucionario exitoso” dirige desde hace seis años la única empresa de telefonía móvil que no paga regalías, cuenta con el monopolio de la tecnología 4 G y disfruta del triple de banda que sus competidores. Aún así, sólo convence al 3,6% de los usuarios de celulares. En la empresa privada ya lo habrían despedido hace rato.

 

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