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Castro lago

by • August 12, 2016 • ArtículosComments (0)1101

Una semana muy mala para la pandilla de Carondelet Por Emilio Palacio

La pregunta que todos se hacen es si Ricardo Patiño y Rafael Correa ya conocían el texto del discurso que el miércoles pronunció el Comandante del Ejército Luis Castro en la Escuela Militar Eloy Alfaro, y si en ese caso le dieron su visto bueno. 

Castro era considerado hasta el miércoles “el hombre” de Correa en las fuerzas armadas. Ernesto González lo puso al mando del operativo de “rescate” del 30-S. El presidente se lo agradeció y lo llamó su “amigo”. Cuando le encargó la jefatura del ejército, se creyó que la pandilla de Carondelet había alcanzado un pequeño triunfo.

Ahora algunos creen que las críticas de Castro a las propuestas del régimen fueron puro “teatro”. Su intención, dicen, fue mejorar su imagen para no perder el control del ejército. 

Esta teoría del complot fue seriamente puesta en duda ayer, cuando la ex reina del Yamor Gabriela Rivadeneira dijo que Castro “no representa” a la institución sino “intereses económicos de una clase o un grupo… acostumbrado a privilegios”. La Rivadeneira es un parlante de Correa, que no abre la boca sin su permiso. 

Poco importa, sin embargo, cuáles fueron las verdaderas intenciones de Castro. En política lo que cuenta no son las intenciones sino las consecuencias. Si el discurso de Castro fue una farsa, no lo fueron el sonoro aplauso de los oficiales ni los gestos de aprobación de la tropa cuando el jefe del ejército dijo que la propuesta de Patiño debía ser archivada, y cuando agregó que los militares no se deben a ninguna tendencia política. 

Todo esto está afectando el ánimo de Correa, que ya está “cansado del país”, como él mismo ha dicho, por la crisis económica, la crisis militar y los fracasos de sus aliados en otros países. 

En su círculo más cercano hacen de todo para reanimarlo. Días atrás, René Ramírez presentó en la sabatina una investigación que supuestamente demostraría que Correa sí redujo la pobreza en Ecuador “a niveles históricos”. Eso consiguió reanimarlo bastante. (En Hispano Post incluimos esta semana un video sobre las cifras de René Ramírez, que lo puedes ver aquí). Correa es un actor que en la peor crisis, si le ponen una cámara por delante, es capaz de mostrarse optimista. 

Aun así, está llegando a su límite. El miércoles, quizás sabiendo lo que iba a ocurrir, no se apareció por la Escuela Militar ni acudió a la Plaza Grande (donde se rindió tributo a los gestores del 10 de agosto de 1810). Prefirió almorzar en Guayaquil con su hija, sin mucha compañía, en Plaza Lagos, el centro comercial más aniñado y pelucón del país. Cuando lo llamaron a contar lo de Castro, en lugar de dar largas instrucciones por teléfono, como solía hacer en circunstancias similares, optó por caminar por los alrededores, casi sin guardaespaldas, aprovechando que había poca gente por el feriado. 

En julio hizo algo parecido, no acudió a la ceremonia por el aniversario de la fundación de Guayaquil y le encomendó la tarea a Jorge Glas, que mañana sábado volverá a conducir el show de la sabatina. 

 

Emilio Palacio en Hispano Post

Los verdaderos números de la pobreza en Ecuador 

https://www.emiliopalacio.com/12-ago-2016.-una-semana-muy-mala-para-la-pandilla-de-carondelet.html

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